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Londres oficializa su plan de eliminar las partes del protocolo del «brexit» para el Úlster «que no sirven»

juan francisco alonso LONDRES / E. LA VOZ

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La ministra de Exteriores británica Liz Truss, en la Cámara de los Comunes
La ministra de Exteriores británica Liz Truss, en la Cámara de los Comunes UK Parliament / Jessica Taylor | REUTERS

La UE amenaza con responder al Reino Unido usando «todas las medidas a su disposición»

18 may 2022 . Actualizado a las 09:00 h.

Con el visto bueno de la Unión Europea o sin él, el protocolo del brexit para Irlanda del Norte será reformado al gusto del Reino Unido. Así lo dejó claro el Gobierno británico este martes al oficializar sus planes de aprobar en el Parlamento una ley que le permitirá reescribir unilateralmente el acuerdo que ha evitado el restablecimiento de una frontera física entre las dos Irlandas tras la salida del país de la UE.

Tras precisar en la Cámara de los Comunes que la iniciativa no persigue «desechar el protocolo», sino «cambiar aquellas disposiciones que no sirven», la ministra de Exteriores, Liz Truss, dijo a los diputados: «Nuestra preferencia sigue siendo la solución negociada con la UE». Y, como prueba de ello, añadió: «En paralelo a la introducción de la legislación, seguiremos abiertos a nuevas conversaciones [con los Veintisiete] y buscaremos lograr el mismo resultado a través de un acuerdo». Sin embargo, aseveró que la «urgencia» de la situación no permite más demoras. «El Reino Unido tiene responsabilidades claras en Irlanda del Norte en materia de igualdad y de protección de los derechos económicos», precisó.

En similares términos se pronunció el primer ministro, Boris Johnson, quien declaró: «Necesitamos abordar los problemas con el protocolo, lo que implica deshacerse de algunas barreras comerciales relativamente menores». Londres propone, entre otras cosas, reemplazar los actuales controles aduaneros por un sistema dual a través del cual las mercancías que van a Irlanda del Norte desde el resto de Gran Bretaña pasarían por un «canal verde»; y las que sigan a la vecina república irán por «canal rojo», donde sí deberán someterse a inspección.

Medias verdades

Truss no solo responsabilizó al acuerdo de las demoras en el comercio y de los ocasionales episodios de desabastecimiento que han afectado al Úlster, sino que amplió el repertorio de razones para justificar el paso dado por el Gobierno británico. La ministra se sumó al coro de voces que culpan al tratado de la paralización del Ejecutivo autonómico. El Gobierno norirlandés colapsó en febrero pasado, debido a que los unionistas decidieron salirse de él, para presionar a Londres a que rompiera el protocolo.

Sin embargo, la declaración más dudosa de Truss fue: «El proyecto de ley es consistente con nuestras obligaciones en el derecho internacional». Desde la bancada laborista y demócrata liberal se escucharon no pocas carcajadas.

Desde Bruselas, por su parte, no comparten esta visión y consideran, en cambio, que Londres va rumbo de romper un acuerdo internacional, algo que no quedará sin respuesta. «Si el Reino Unido decide seguir adelante con un proyecto de ley que deshabilite los elementos del protocolo, la UE deberá responder con todas las medidas a su disposición», alertó el vicepresidente de la Comisión Europea Maros Sefcovic lo cual parece augurar una guerra comercial de imprevisibles consecuencias y costos.