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Mujeres de dos combatientes atrincherados en la acería de Mariúpol: «No los dejéis morir»

La Voz REDACCIÓN / EFE

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Yulia Fedosiuk y Katerina Prokopenko hablan con la prensa después de reunirse con el papa.
Yulia Fedosiuk y Katerina Prokopenko hablan con la prensa después de reunirse con el papa. Alvaro Padilla | Efe

Katerina Prokopenko y Yulia Fedosiuk piden ayuda al papa para evacuar a sus maridos a un tercer país

20 may 2022 . Actualizado a las 16:31 h.

«Por favor, no los dejéis morir». Es la petición durante un breve encuentro con el papa este miércoles de las mujeres de dos oficiales del Batallón Azov atrincherados en los túneles de la acería Azovstal en Mariúpol, bajo asedio ruso. Katerina Prokopenko y Yulia Fedosiuk, esposas de Denis Prokopenko y Arseniy Fedosiuk, respectivamente, afirman que los dos militares están dispuestos a rendirse si se les evacúa a un tercer país. Las mujeres están refugiadas en Roma gracias a la Embajada de Ucrania ante la Santa Sede.

«Ni siquiera puedo explicar lo que sentí en ese momento. Estaba nerviosa porque era históric, y esperamos juntos que pueda ayudar a salvar las vidas de nuestros maridos, de nuestros militares. Estamos agradecidos por las acciones del papa», dijo Kateryna a los medios tras el encuentro de unos cinco minutos con el pontífice.

Según medios de comunicación italianos, las mujeres de los soldados de Azov habían escrito al papa Francisco en los últimos días y el martes recibieron una invitación por sorpresa para estar presentes durante la audiencia general de este miércoles en la plaza de San Pedro.

Katerina Prokopenko, de 27 años, aseguró que los soldados que resisten en la acería «están listos para ser evacuados a un tercer país», para «dejar sus armas en caso de ser evacuados» y propusieron la posibilidad de ir a Turquía, Suiza «o cualquier otro país que diga que sí».

Imágenes difundidas por el Batallón Azov de soldados heridos en el improvisado hospital en la acería de Mariúpol.
Imágenes difundidas por el Batallón Azov de soldados heridos en el improvisado hospital en la acería de Mariúpol. REGIMENT AZOV PRESS SERVICE HAND | Reuters

Las mujeres explicaron al papa que hay cerca de 700 soldados heridos «con gangrena, amputaciones, con la carne podrida» y que hay «muchos de ellos muertos y no pueden recibir una sepultura cristiana». «Le pedimos al papa que nos ayude, que les ayude a utilizar los corredores humanitarios. Nos ha dicho que rezará por nosotros y que está haciendo todo lo que puede», agregó.

Explicaron que hablan en nombre de todas las esposas y novias de los soldados atrapados en la acería e incluso de algunas esposas cuyos maridos han muerto y que quieren enterrarlos.

Las dos jóvenes pidieron a Francisco que viaje a Ucrania y que hable con el presidente Vladimir Putin para pedirle que deje salir a sus esposos. «Dijo que rezaría por nosotros y asintió», añadieron.

Prokopenk contó que en la noche del lunes habló por última vez con su marido: «Me dijo que me ama, y yo le dije que también lo amo, y que haré todo lo que pueda para salvar su vida. Haremos cualquier cosa», dijo visiblemente emocionada. Relataron que las condiciones en los sótanos de la Azovstal son «terribles» porque no tienen comida, ni agua, ni medicinas, y el último hospital fue bombardeado por soldados rusos.

Yulia explicó que su marido le escribió hace dos días, pidiéndole «que encontrara un artículo sobre cómo sobrevivir sin agua ni comida, si es posible» y agregó que «cada día mueren uno o dos soldados heridos».

«Quedan algunos civiles allí, porque son familiares de los militares. Tienen miedo de ser evacuados porque temen que Rusia no les deje entrar en territorio ucraniano, porque muchos, cuando son evacuados, son llevados a campos de concentración. Así que, por supuesto, tienen miedo de ser torturados o asesinados por la Federación Rusa. Así que podrían morir allí, con nuestros soldados», denunció Fedosiuk, de 29 años.

Ambas aseguraron que el cautiverio en Rusia «no es una opción» porque «serán torturados, asesinados». «Si nuestros maridos son evacuados, nos reuniremos con ellos en cualquier país. Pero queremos volver a casa. No queremos ser refugiadas. Queremos ayudar a reconstruir nuestro país», subrayaron las dos mujeres ucranianas que ahora irán a Alemania para seguir intentado movilizar ayuda para sus maridos y el resto de soldados.