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El laborista Keir Starmer se juega tanto como Johnson en las municipales de hoy

juan francisco alonso LONDRES / E. LA VOZ

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Starmer habla con tres mujeres durante una sesión con pensionistas en Wakefield
Starmer habla con tres mujeres durante una sesión con pensionistas en Wakefield MOLLY DARLINGTON | REUTERS

La formación aspira a ganar el municipio londinense de Wandsworth, símbolo del thatcherismo

05 may 2022 . Actualizado a las 09:00 h.

El Partygate y la ola inflacionaria que sacude el Reino Unido han hecho que los focos estén puestos sobre Boris Johnson. Sin embargo, el primer ministro británico no es el único que se está jugando su futuro político en las elecciones municipales de hoy, pues la continuidad de Keir Starmer como líder del Partido Laborista también depende de que la principal formación opositora del país consiga en las urnas unos buenos resultados.

Pese a que las últimas encuestas colocan a los laboristas con entre 6 y 8 puntos de ventaja sobre sus rivales conservadores, Starmer y su equipo no se han confiado. Así el laborista se ha empeñado a fondo en esta campaña y ha recorrido decenas de los 140 ayuntamientos ingleses en los que se elegirán 4.600 concejales para apoyar a sus candidatos. Una decisión que deja claro que en la cúpula del partido no se fían del todo de los sondeos, algunos de los cuales, como el último de Yougov, les dan hasta 6 puntos de ventaja frente a los tories.

Starmer necesita un triunfo para demostrar que su giro al centro está funcionando y que tiene posibilidades reales de llegar a Downing Street en las generales del 2024, y evitar así que se cuestione su liderazgo, como ocurrió tras la debacle en las municipales de mayo del 2021. No obstante, valorarlo puede resultar problemático. En los últimos días la prensa británica aseguraba que en el partido hay quienes verían un éxito si consiguiesen más cargos de los que ya tienen: los más cautelosos se dan por satisfechos con 100 y los optimistas con 800. Por su parte, otros simplemente considerarían que lograron la victoria si la mayoría de los votos a nivel nacional fuesen a parar a la formación.

Aunque en este proceso se escogerán sobre todo consejos municipales, pues el año pasado ya se eligieron alcaldes, eso no quiere decir que estos comicios no tengan su atractivo y que los contendientes no quieran romper algunas marcas. Así los laboristas londinenses se han puesto como meta arrebatarle a los tories Wandsworth, uno de los 32 ayuntamientos en disputa de la capital. ¿Por qué? Este concejo cayó en manos conservadoras en 1978, un año antes de que Margaret Thatcher llegara al poder y se convirtió en el laboratorio donde probar sus reformas económicas neoliberales.

En Wandsworth se privatizaron cientos de viviendas de protección social y otros servicios públicos, al tiempo que se redujeron al máximo los impuestos.

De conseguir esta meta los laboristas ampliarían su ya basto control territorial sobre Londres. Hoy tienen mayoría en 21 de los 32 concejos de la ciudad.

Impacto en el liderazgo

«La pérdida de Wandsworth tendrá un impacto profundo en la moral del partido y repercusiones más allá de Londres que llegarán al liderazgo del partido», advirtió a la cadena televisiva Sky el conservador Robert Hayward.

Los conservadores, por su parte, confían en que la fuerte presencia local de la que actualmente disfrutan les permita resistir el voto de castigo que las encuestas les pronostican. No obstante, algunas direcciones han ido más allá y no han dudado en marcar distancia con el alicaído primer ministro. Así han enviado cartas a los electores, en las cuales les han pedido que «no los sancionen por los errores cometidos en Westminster», en clara alusión al escándalo de las fiestas ilegales que se celebraron en Downing Street durante los confinamientos contra el covid-19 y a las que, en algunos casos, asistió el propio Johnson.

La número dos de los laboristas, Angela Rayner, ha sacado provecho de esta estrategia y este miércoles aseguró que los candidatos tories se «avergüenzan» de su líder. Habrá que esperar hasta mañana e incluso el sábado para ver cuál ha sido el veredicto de los ciudadanos.