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La directora del CNI admite que se espió a Aragonès con autorización judicial

Melchor Saiz-Pardo MADRID / COLPISA

ACTUALIDAD

Paz Esteban rechaza hablar de Pegasus, niega un hackeo «masivo» a los secesionistas y apunta a que un «país extranjero» está detrás de la vigilancia a Sánchez

05 may 2022 . Actualizado a las 19:38 h.

La directora del CNI, Paz Esteban, ha admitido en la comisión de secretos oficiales de este jueves que los servicios secretos españoles espiaron al presidente de la Generalitat, Pere Aragonés, pero que lo hicieron siempre con autorización judicial. El jefe del Ejecutivo autonómico es uno de los 18 secesionistas catalanes que Esteban ha reconocido que fueron vigilados por los servicios secretos con el visto bueno del Supremo. La jefa del organismo se ha desvinculado por completo del espionaje de la otra cuarentena de políticos, abogados y activistas catalanes que, según Citizen Lab, fueron vigilados con el sistema Pegasus.

No fue un espionaje «político», hubo en todo momento control judicial y sobre todo, no hubo una intervención «masiva e indiscriminada» de móviles del mundo independentista catalán. Paz Esteban no se ha salido de esas tres líneas. En un encuentro de más de dos horas -muy tenso y lleno de reproches por la falta de concreción de la directora del CNI - las más alta responsable de este departamento solo ha admitido en la comisión de secretos oficiales que los servicios de inteligencia españoles hackearon con Pegasus a una pequeña parte de los 61 nombres de políticos secesionistas catalanes y vascos que aparecen en la lista de Citizen Lab publicada hace 20 días y que fue el detonante del escándalo. Además de Aragonès, la jefa del espionaje español ha admitido que fueron espiados otros 17 independentistas, la mayoría del entorno de Carles Puigdemont en Waterloo.

Según fuentes cercanas a los asistentes este jueves a la reunión a puerta cerrada, Esteban ha insistido hasta la saciedad que todas y cada una de las intervenciones tuvo la autorización «individualizada» por parte del juez del Supremo competente, Pablo Lucas Murillo. Es más, ha llegado a mostrar a los diez parlamentarios las autorizaciones del magistrado de la Sala de lo Contencioso Administrativo para interceptar las comunicaciones.

La máxima responsable del organismo, que ha remarcado que nunca el CNI ha hackeado móviles institucionales, ha justificado el espionaje a ese grupo de independentistas en el marco de las investigaciones sobre incidentes violentos y en particular sobre los graves episodios de violencia que se desataron después de que en octubre del 2019 después de que se conociera el fallo del procés.

En ningún caso -ha remarcado la directora del CNI- el espionaje tuvo relación con las actividades profesionales o de representación política de los independentistas.

Tsunami Democràtic

Al margen del espionaje a Aragonès, la gran parte de los seguimientos a independentistas reconocidos por Esteban en el Congreso están relacionados con la investigación que el CNI puso en marcha en el 2019 sobre los líderes y destacados activistas de Tsunami Democràtic, la misteriosa plataforma creada en septiembre de ese año en vísperas de conocerse la sentencia del procés y que los servicios de inteligencia sospechaban que estaba detrás de los graves incidentes que se desataron después de que en octubre de ese año se conociera el fallo que condenaba a cárcel a nueve de los doce políticos independentistas que se sentaron en el banquillo.

Siempre de acuerdo con fuentes de la seguridad del Estado, desde un principio hubo indicios de la relación de Tsunami con el entorno de Puigdemont en Bélgica, de ahí que se comenzara a espiar al círculo más cercano del ya por entonces exvipresidente. La gravedad de aquellas acciones, la sofisticación de los sistemas tecnológicos usados para las convocatorias y los «indicios sólidos» de que los servicios de inteligencias rusos estaban «realizando injerencias» en esta crisis alentada por Tsunami fueron los que impulsaron al CNI a pedir el aval del Supremo para usar Pegasus para hackear los smartphone de los activistas de ese colectivo e informáticos de la plataforma.