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La electricidad vuelve a superar los 200 euros el megavatio hora

F. F. LA VOZ

ACTUALIDAD

ALBERTO LÓPEZ

La luz repunta de nuevo porque los ciclos combinados de gas serán necesarios todas las horas de este sábado para satisfacer la demanda de energía en el mercado ibérico

08 abr 2022 . Actualizado a las 17:57 h.

Fue solo un espejismo. El precio mayorista de la electricidad en el mercado diario vuelve a la andadas este sábado con una cotización media de 242 euros por megavatio hora. Es un 56 % más alto que este viernes, cuando concedió una especie de tregua con horas a siete euros el megavatio hora y que ya se ha esfumado. Y todo porque las centrales de ciclo combinado, que usan gas natural, volverán a ser necesarias durante las 24 horas del sábado para atender la demanda de energía en el mercado ibérico (que comparten España y Portugal), ante la bajada de producción experimentada por la energía eólica. Los precios bajaron el viernes porque entre las 14 y las 17 horas no entró nada de gas en el mercado ibérico; el resto de las horas sí funcionaron estas centrales, aunque solo en Portugal.

La hora más cara de este sábado serán las nueve de la noche, con 294,88 euros; la más barata, las cuatro de la tarde, con 184,67.

Las centrales de ciclo combinado son la principal tecnología de respaldo del sistema eléctrico y actúan cuando la energía generada por el resto de fuentes no alcanza para cubrir la demanda. La producción en esas plantas es la más cara de todas, porque las cotizaciones del hidrocarburo que queman para mover las turbinas se han multiplicado por cinco en el último año, en gran medida por el temor a que Rusia, el principal suministrador de la Unión Europea, deje de inyectar combustible, bien porque lo decida Putin, bien porque la Comisión Europea imponga un embargo (algo improbable, de momento). Al tratarse de una tecnología cara, pero necesaria para cubrir la demanda que no puedan atender las renovables, junto a la nuclear, la hidráulica y el carbón, su entrada en el mercado de electricidad dispara el coste medio y que, además, cobran todas las demás. Así funciona el sistema marginalista de casación de precios mayoristas que la Unión Europea se niega, de momento, a tocar.