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Casado deja su escaño en el Congreso y ofrece a Feijoo, «un buen amigo», su apoyo incondicional

Xosé Vázquez Gago
Xosé Gago SEVILLA

ACTUALIDAD

Imagen de archivo de Pablo Casado, al subir al estrado del último congreso del PP.
Imagen de archivo de Pablo Casado, al subir al estrado del último congreso del PP. Julio Muñoz | Efe

El presidente del PP en funciones afirma que deja al partido «a las puertas de la Moncloa», y lanza un velado reproche a Ayuso: «Yo siempre he dicho la verdad, costara lo que costara, me enfrentara a quien me enfrentara»

01 abr 2022 . Actualizado a las 21:43 h.

El último presidente del PP, Pablo Casado, entró en el plenario poco después del «dónde quiera que esté, gracias Pablo» que José María Aznar incluyó en su discurso. Casado llegó hasta su asiento acompañado de Alberto Núñez Feijoo, con la gala interrumpida y en un ambiente frío. Juanma Moreno le saludó cogiéndole de la cabeza, y Rajoy con sonrisa comprensiva y gesto de quitarle importancia a algo. Isabel Díaz Ayuso estaba algo más lejos y la realización de televisión se cortó antes de que se encontrasen, si es que lo hicieron.

Subió al estrado después de Aznar y Rajoy, que valoró su entrega y dedicación, como último presidente del PP. El ambiente seguía siendo frío, aunque recibió un aplauso largo, y arrancó uno de los discursos más esperados de la tarde, el del líder saliente tras la crisis que desencadenó su enfrentamiento con la propia Ayuso. El discurso del presidente del PP que iba a confirmar que deja su escaño en el Congreso y todos sus cargos en el partido.

Dio las gracias «muy en especial» a Feijoo, y le mandó de vuelta el recado a Aznar señalando que le había escuchado allí donde estaba. También agradeció a su otra «familia, la del PP» el apoyo que le prestó cuando su familia atravesó graves problemas de salud. Otro tanto hizo cuando recordó que llegó al cargo de forma democrática, como primer presidente elegido en primarias, y añadió que quería dejarlo de la misma forma, poniendo su cargo a disposición de los afiliados.

Afirmó que el PP está «a las puertas de la Moncloa» después de sus años de presidencia, y recordó las dificultades de su mandato, a pesar de las cuales, aseguró, el partido vuelve a ser la «casa común» del centroderecha, tras casi absorber a Ciudadanos y marcar el terreno ante Vox.

«Yo siempre he dicho la verdad, costara lo que costara, me enfrentara a quien me enfrentara», afirmó. Fue inevitable que se relacionasen esas palabras con su choque con Díaz Ayuso, a la que no mencionó en ningún momento de su alocución.

Marcó diferencias con el Gobierno de Sánchez, que ni siquiera ha «contabilizado bien» os muertos de la pandemia y elogió al «gran rey» Felipe VI. También recordó la guerra de Ucrania y a los «mártires del Partido Popular» muertos a manos de ETA.

Subrayó distintos principios del PP, como la «defensa de la cultura de la vida» frente a la «cultura del descarte». Pidió una seguridad que «proteja a quienes nos protegen», en referencia a las fuerzas de seguridad del Estado; y defendió su decisión de no pactar con el Gobierno la renovación del poder judicial ya que es preferible, insistió, que sean los jueces quienes lo elijan de forma independiente.

«Por tercera vez enderezaremos el rumbo de esta gran nación», dijo poco antes de pronunciar el último tramo de su discurso, en la que anunció su decisión de renunciar y su apoyo incondicional a su sucesor en el puesto. Le ensalzó como un buen gestor y político, «y un buen amigo», de trayectoria impecable. «Podrás contar conmigo siempre», le dijo antes de mostrar su satisfacción porque haya decidido «contar con personas de mi equipo, que siempre ha sido el tuyo».  Le agradeció su ofrecimiento de contar con su colaboración, pero insistió en que quire dejar su escaño y sus responsabilidades en el partido. El aplauso final fue largo y también calido. El presidente contra el que se había manifestado la militancia en Génova, en medio de una crisis interna sin precedentes inmediatos, se fue con un llamamiento a la unidad y un compromiso de colaboración.