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Así deberías llenar la despensa por si hay problemas de abastecimiento

ACTUALIDAD

A la alerta emitida por Austria sobre un gran apagón, la recomendación de China de hacer acopio de alimentos  y los consejos del Gobierno alemán para que sus ciudadanos estén preparados ante cortes eléctricos se suma un tapón en el comercio mundial y, ahora, una huelga de camioneros previa a la Navidad

23 nov 2021 . Actualizado a las 09:21 h.

Hace unas semanas, la vicepresidenta tercera y ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, descartaba «con rotundidad» el riesgo de sufrir apagones eléctricos en España. Dos día más tarde, el operador Red Eléctrica corroboraba que no existía ningún indicio objetivo de que pudiesen producirse problemas de suministro y que nuestro país contaba con «un elevado nivel de cobertura». Sin embargo, a la alerta emitida por Austria y a la inquietante llamada del Gobierno chino a sus ciudadanos, instándoles a hacer acopio de alimentos y productos de primera necesidad de cara al invierno, se suma desde el mes pasado una crisis de materias primas, agudizada por una elevada demanda, previsible tras la pandemia, que ha generado un tapón en el comercio mundial. El sector del juguete ya ha pedido muy oportunamente adelantar las compras navideñas y el suministro de alcohol, especialmente el que llega directo del Reino Unido, ya escasea en la comunidad. Por si fuera poco, este miércoles los transportistas españoles convocaron una huelga para el 20, 21 y 22 de diciembre, antesala de la Nochebuena.  Pero, aún así, es muy improbable que España se funda a negro y que los productos escaseen.

No es imposible -entre el 7 de marzo y el 31 de diciembre del 2019, más de 30 millones de personas se vieron afectadas por un gran apagón en Colombia y Venezuela; en 1983, cuatro millones y medio de personas se quedaron sin electricidad en Suecia durante casi tres meses; y en 1999, más de tres millones de franceses tuvieron que afrontar la Navidad sin suministro de luz- y, de suceder, la recuperación podría tardar semanas. Por eso, es importante tener al menos una idea en la cabeza de lo que almacenar en la despensa para encarar posibles desabastecimientos o, simplemente, por si un día se va la luz y, por lo que sea, tarda en volver. Las nutricionistas gallegas Lidia Folgar y Fátima Branco nos dan algunas claves.

«La base sería abastecerse bien de legumbres secas -señala Folgar, que también es dietista-. Son proteína barata, de buena calidad y no perecedera. No tiene fecha de caducidad, solo consumo preferente. Pueden durar un año, incluso más». Pero lo primero, apunta Branco, es hacer una lista. «Permite organizar lo que se va a consumir y comprar exactamente eso, si uno compra al día se lleva lo que le apetece, no lo que le hace falta, y siempre más de lo que necesita», razona. Y esta lista debería incluir:

-Legumbres. Lentejas, guisantes, judías, alubias, garbanzos, habas. Tanto frescas como en conserva, tienen una caducidad larga.

-Cereales. También con caducidad amplia: harina, arroz y pasta. «Mejor si son integrales -precisa Folgar-. Y puede comprarse pan y congelarse».  

-Verduras y hortalizas. Para los primeros días, se pueden adquirir frescas y completar la compra con congelados para almacenar en el frigorífico (espinacas, brécol, judías…) y también conservas. «Es importante  detenerse a leer la etiqueta -aconseja Fátima Branco-, porque lo ideal es que el conservante no lleve azúcar, que las verduras y las hortalizas solo estén conservadas en agua, sal y ácido cítrico. Las alcachofas, por ejemplo, pueden durar hasta dos años».

-Carnes y productos curados. Branco propone embutido envasado al vacío y producto fresco (cerdo, ternera, pavo, pollo) que se dividirá entre lo que se va a consumir los primeros días y lo que se congele. Lo mejor es almacenarlo en el congelador el mismo día que se compra. Estos productos, como las verduras y el pescado, tienen meses de conservación a temperaturas muy bajas. Al descongelarlos, el riesgo microbiológico aumenta cuanto más tiempo está sin consumir. Una carne y un pescado, una vez se descongelan, hay que consumirlos ese día, pero en el congelador pueden durar meses. 

-Pescado. De igual modo, cualquier pescado fresco puede congelarse en casa o, si se prefiere, puede comprarse ya congelado en el mercado. A mayores, hay una amplia oferta de conservas: bonito, caballa, mejillones, sardinas… Tanto en frasco de vidrio como en lata, son grandes aliadas para estos casos, ya que sin perder los nutrientes aguantan tiempo largo sin necesidad de frío. En caso de haber cortes eléctricos, son la mejor opción. Folgar anota que, a ser posible, deben ser al natural o en aceite de oliva, y bajas en sal. «En su defecto, en salsas elaboradas en aceite de oliva», dice.

-Lácteos. La leche UHT (esterilizada, disponible en cualquier supermercado) aguanta varios meses. Basta con almacenarla a temperatura ambiente en un lugar fresco y seco. Una vez abierto el envase, debe conservarse en el frigorífico. Una buena alternativa es la leche en polvo, pero el espectro de lácteos es amplio: los yogures duran bastante y los quesos curados son un indispensable. Las piezas enteras se conservan mejor que si están troceadas, ya que la corteza los protege. Lo ideal es almacenarlos en la parte baja del frigorífico, donde aguantan durante varios meses, pero también puede guardarse a temperatura ambiente (si está empezado, mejor en recipientes herméticos o envasado al vacío) o humedecido en aceite de oliva, que es antioxidante y evita que se reseque y que le salga moho.

-Fruta. Reconoce Branco que son más perecederas, pero que hay opciones: «Como las verduras, para los primeros días compramos frescas y, para más adelante, latas de conservas en su jugo, piña en rodajas al natural, por ejemplo, o deshidratadas (orejones, pasas, higos...)». Otra buena idea, sugiere, es abastecerse de mermeladas, que «aunque llevan azúcar, también contienen fruta». «No hay que olvidar los frutos secos», recuerda Folgar.

-¿Qué más? Aceite de oliva y vinagre; cafés, infusiones y condimentos. «Levadura, por si no pudiésemos comprar pan para hacerlo con harina», menciona Branco. Y algún dulce, «porque siempre nos va a apetecer algo»: chocolate negro y cacao puro, para hacer algo de repostería con harina y levadura. 

-Error: pensar en ultraprocesados. Comenta esta nutricionista en situaciones de aprovisionamiento, la gente suele recurrir a los ultraprocesados «porque se cree que son los que tienen una fecha de caducidad más larga, y no es verdad». Además, aclara, son los que tienen peor calidad nutricional (grasas trans, azúcares…)

-Y agua. Es imprescindible tener siempre reservas de agua en casa, dos o tres garrafas de cinco litros, por ejemplo. Resulta indispensable para hidratarse y para la higiene, pero también para cocinar. Hay que recordar que el ser humano puede sobrevivir días sin comer, pero no sin beber.