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Primer día sin un solo contagio local en China desde el inicio de la crisis

Luís Pousa Rodríguez
Luís Pousa REDACCIÓN / LA VOZ

ACTUALIDAD

De los más de 81.000 diagnosticados hasta la fecha, 70.000 ya han recibido el alta

20 mar 2020 . Actualizado a las 13:16 h.

Algunas curvas son temibles. Las gráficas que registran la expansión de una pandemia como la del coronavirus provocan vértigo. Cuando un país se pone a trepar por el eje de ordenadas, parece que nunca va a llegar a la cima. Occidente está ahora mismo en plena escalada y por eso mismo mira de reojo a los que le han precedido en esa ruta devastadora. Porque mientras Italia o España calcan un ascenso exponencial al infierno, en otras latitudes se emprende poco a poco —sin mayores fanfarrias— el descenso desde los picos de esas tablas escarpadas.

En China, la zona cero del desastre, se cosechó este jueves uno de los primeros datos positivos en tres meses de lucha sin cuartel contra el COVID-19. Fue el primer día sin contagios locales desde el inicio de la crisis. Todo un hito. En Wuhan, la ciudad de once millones de habitantes donde empezó todo, no se registró ni un solo caso nuevo. Eso no significa, ni mucho menos, que la enfermedad haya sido barrida del mapa. Solo en Wuhan hay todavía más de dos mil vecinos afectados por la pandemia. Pero ese primer indicio de que la propagación entre ciudadanos chinos se va frenando invita a otear el futuro con algo de esperanza.

Según recoge el oficialista China Daily, los 34 diagnósticos de coronavirus declarados este jueves en el coloso asiático fueron todos «importados». En plata: corresponden a extranjeros. Aunque el Gobierno asiático no detalló la procedencia de todos los infectados, sí apuntó que, entre ellos, hay nacionales del Reino Unido y de España, y que la mayoría residen en Pekín. La capital china, pese a los 21 nuevos casos detectados este jueves, trata de recuperar paulatinamente sus rutinas.

Regreso a la normalidad

Incluso Wuhan, epicentro de esta pandemia, intenta regresar a algo parecido a la normalidad. Los responsables sanitarios locales explicaron al China Daily que, de mantenerse esta tasa de contagio cero, dentro de unas dos semanas podría empezar a levantarse parcialmente el confinamiento de los habitantes de la provincia de Hubei, donde sesenta millones de personas permanecen sometidas a un estricto aislamiento impuesto por el régimen de Xi Jinping.

Las autoridades chinas también tratan de ahuyentar el temor a un rebrote de la enfermedad. Sus cálculos y modelos matemáticos no contemplan un nuevo pico de la enfermedad.

¿El balance? Las cifras de la crisis en China son aplastantes. De los 81.138 diagnósticos de coronavirus registrados en el país, 3.249 personas han fallecido y 70.529 ya han recibido el alta. Son números de carne y hueso. Como cada uno de los puntos de la curva que dibuja esta pandemia.

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Los valencianos festejan el día grande de las Fallas tocando pasodobles desde casa 

Algún parroquiano seguramente nunca imaginó que se emocionaría al escuchar Paquito el Chocolatero (la partitura que más derechos de autor paga al año en España). Pero las crisis globales tienen estos efectos inesperados. Hasta el soniquete más reiterado en bodas y jaranas —habitualmente asociado a estampas poco edificantes de adultos con una corbata anudada en la frente tratando de mantener el equilibrio— puede redimirse y convertirse en una suerte de himno de la alegría de andar por casa.

Sucedió este jueves en Valencia. El calendario decía que era el día grande de las Fallas. Pero la ciudad, como el resto de España, permanecía a solas consigo misma e inusualmente callada. Por eso, muchos valencianos decidieron celebrar desde su encierro una versión reducida y casera del jolgorio. Algunos pusieron a todo volumen grabaciones de antiguas mascletás, para que no faltase el ruido que cada 19 de marzo pone en pie a la ciudad con su cadena de sonoras explosiones. Otros optaron por la música y se asomaron a tejados, azoteas, balcones y portales —guardando siempre la distancia reglamentaria— para dar lustre a sus instrumentos y tratar así de olvidar que los ninots permanecen a buen recaudo en el recinto ferial y que anoche Valencia no pudo vivir su cremá.

Las más entusiastas salieron a la ventana vestidas de falleras y animaron a que, desde la clausura forzosa, se celebrase la jornada. Incluso con pirotecnia enlatada. Sonaron los inevitables Paquito el chocolatero y Amparito Roca. El estado de alarma no tolera los agarrados. Pero cuentan que los más veteranos se marcaron, en solitario, unos bailes sobre la baldosa de la cocina.

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Mel y Max Brooks hacen campaña a favor del confinamiento

Se llama Mel y es uno de los cineastas más divertidos de la historia (autor de joyas como El jovencito Frankenstein). Su retoño, Max, escribe historias sobre el apocalipsis zombi, como Guerra Mundial Z. Los Brooks han decidido juntarse en un vídeo para concienciarnos de la necesidad de permanecer en casa y no convertirnos en propagadores del virus. Mel, a sus 93 años, se deja ver al otro lado del vidrio mientras Max (47) explica con humor que no quiere contagiar a toda una leyenda del cine cómico. 

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El fundador de Alibaba moviliza sus aviones 

El fundador de Alibaba, el magnate chino Jack Ma, es uno de los multimillonarios que ha decidido poner sus recursos a disposición de los países que lo necesiten para hacer frente a la expansión del coronavirus.

Mientras el Gobierno chino ha ofrecido su ayuda a algunas de las potencias occidentales que con más dureza están sufriendo el avance de la enfermedad, Ma fleta los aviones con los que se distribuyen desde China esos productos. Zaragoza fue uno de los destinos de esos vuelos.