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La guerra del «impeachment» contra Donald Trump se traslada al Senado

Carlos Pérez Cruz WASHINGTON / E. LA VOZ

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Pelosi alega que los republicanos que controlan el Senado no han ofrecido garantías de un juicio político justo
Pelosi alega que los republicanos que controlan el Senado no han ofrecido garantías de un juicio político justo JONATHAN ERNST | Reuters

Pelosi amenaza con bloquear el juicio político hasta que se garantice la imparcialidad

20 dic 2019 . Actualizado a las 09:05 h.

Cuando llegan al final de una temporada, las series televisivas dejan abiertos algunos de los elementos más adictivos de la trama para enganchar al espectador a la siguiente. Pocos habían anticipado el último giro en el impeachment a Donald Trump. Parecía claro que el 2020 se iniciaría con un juicio político en el Senado, que la mayoría republicana veía como un trámite exculpatorio para el presidente.

Pero para que el juicio tenga lugar, la Cámara de Representantes debe comunicar a la Cámara Alta de manera formal los dos cargos contra Trump aprobados la madrugada del jueves. Es lo que establece el reglamento, lo que faculta a la presidenta de la Cámara Baja, la demócrata Nancy Pelosi, a hacerlo cuando considere oportuno. Y ahí, en el manejo de los tiempos, los demócratas creen haber encontrado una herramienta de presión para lograr un juicio imparcial y, quizá más importante, con los testigos que la Casa Blanca les ha negado durante toda la investigación.

El tercer proceso de impeachment contra un presidente de la historia de Estados Unidos ha exacerbado las trincheras partidistas en el país de tal forma que pocos guardan las apariencias. En el reparto de funciones, la Constitución otorga a los senadores el papel de jueces y a los congresistas de la Cámara de Representantes el de fiscales, pero el líder republicano del Senado, Mitch McConnell, ha dicho públicamente que se coordinará de lleno con la Casa Blanca en defensa de Trump. En su opinión, los cargos contra el presidente son «incompatibles con nuestro orden constitucional» y tienen como objetivo «anular» los resultados electorales del 2016. Una declaración en clara sintonía con el despacho oval. McConnell no solo anunció hace ya tiempo que Trump quedará absuelto, sino que incluso ha admitido que no será un juez imparcial. Por ello insiste en negar un juicio con testigos bajo la premisa de que los demócratas «no han cumplido con su deber» y se han apresurado durante la investigación.

Es esta exhibición impúdica de argumentos favorables al presidente por parte del senador republicano lo que ha empujado a los demócratas a valorar la posibilidad de retener por el momento la comunicación al Senado de los dos cargos contra Trump.

En rueda de prensa, Pelosi señaló que los padres fundadores de la Constitución crearon la figura del impeachment «sospechando que podría haber un presidente deshonesto». Apuntando contra McConnell, la demócrata añadió: «No creo que sospecharan que podría haber un presidente y un líder del Senado deshonestos al mismo tiempo».

Ambigua en sus respuestas sobre si retendrán o no, y por cuánto tiempo, los artículos del impeachment, la congresista insistió en que trasladará el caso cuando tenga claro «en qué escenario» decide manejarse el Senado. El líder de la minoría demócrata en la Cámara Alta, Chuck Schumer, se preguntaba ayer si la defensa de Trump «es tan débil que ninguno de los hombres del presidente puede defenderlo bajo juramento». Solicita que, entre otros, testifiquen Mick Mulvaney, jefe de Gabinete, y John Bolton, exasesor de Seguridad Nacional.

Los demócratas quieren que testifiquen el exasesor Bolton y el jefe del Gabinete Ambos son testimonios clave a los que Donald Trump bloqueó durante la fase de la investigación del escándalo ucraniano, desarrollada entre octubre y diciembre, lo que dio pie al cargo de obstrucción al Congreso, aprobado con 229 votos favorables, solo uno menos que los que recibió el cargo de abuso de poder. Los republicanos votaron de forma unánime en contra. En el bando demócrata hubo tres deserciones.