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Johnson lanza sus dardos a Bruselas con la amenaza de un «brexit» duro

Rita Álvarez Tudela LONDRES / E. LA VOZ

ACTUALIDAD

Sturgeon advierte de que seguirá luchando por el segundo referendo de independencia

26 jul 2019 . Actualizado a las 08:36 h.

Boris Johnson defendió en Westminster el inicio de «un nuevo enfoque» sobre el brexit en su primera aparición en la Cámara de los Comunes como primer ministro, en la que lanzó sus dardos a Bruselas demandando renegociar el acuerdo conseguido por Theresa May, con la amenaza de que si no se hace, Londres está preparado para una salida sin acuerdo. 

El nuevo primer ministro repitió su «compromiso absoluto» a que el Reino Unido abandonará la UE el 31 de octubre, advirtiendo de que seguirá adelante con el plan bajo «cualquier circunstancia», ya que su incumplimiento sería visto por los ciudadanos como una pérdida de confianza catastrófica.

Esos preparativos para un brexit sin acuerdo, que serán supervisados por otro político defensor del mismo, Michael Gove, con el fin de «aprovechar las oportunidades» para el futuro de Reino Unido, mediante la preparación de un paquete económico para impulsar a las empresas británicas.

Frente a los críticas por la composición del nuevo Gobierno, vista como una purga a los afines a su predecesora, Theresa May, y su contrincante, Jeremy Hunt, Johnson destacó que Londres está mejor preparado para un brexit duro de lo que muchos creen.

Declaró una vez más que el actual acuerdo de salida es «inaceptable para este Parlamento y este país». Además, se mostró confiado de que otros acuerdos son perfectamente posibles para garantizar que no haya fronteras con Irlanda, incluso con un Reino Unido fuera de la unión aduanera y del mercado único.

En el caso del socio de Gobierno, Arlene Foster, líder del Partido Unionista Democrático (DUP), pidió esfuerzos para lograr un acuerdo «sensato», advirtiendo de que la llegada de Johnson a Downing Street supone un nuevo inicio, pidiendo una solución que permita además ocuparse de otros problemas como las listas de espera del sistema sanitario o los presupuestos para los colegios.

Además, se desató una disputa entre laboristas y liberaldemócratas sobre el momento en el que debe hacerse una moción de no confianza sobre el nuevo primer ministro, que llevase a la caída del Gobierno y la posterior convocatoria de elecciones generales que demandan por activa y pasiva los laboristas.

Los laboristas acusan al partido liberaldemócrata de hacer un «juego infantil e irresponsable». Como líder de la oposición, Corbyn es la única persona que puede desencadenar un voto que causaría el colapso del Gobierno en virtud de las disposiciones de la Ley de Parlamentos, pero por el momento, dice que no se hará hasta «que sea apropiado hacerlo».

Desde el Partido Laborista consideran que solo activarían la maquinaría cuando sepan que estén seguros de que hay suficientes parlamentarios rebeldes tories que apoyen la moción para conseguir que salga a delante, ya de que fracasar, solo serviría para fortalecer a Johnson. El Parlamento comienza ahora las vacaciones de verano y no regresará hasta principios de septiembre, por lo que Johnson está a salvo de un voto de no confianza hasta entonces.

 Sturgeon advierte de que seguirá luchando por el segundo referendo de independencia

La ministra principal de Escocia, Nicola Sturgeon, no ha dado tregua a Johnson tras su llegada a Downing Street. Sin apenas darles 24 horas de margen, envió una carta al nuevo primer ministro británico advirtiéndole de que continuará con los preparativos para celebrar un nuevo referendo independentista en la región.

Para Sturgeon, líder del Partido Nacional Escocés (SNP, por sus siglas en inglés), los comentarios hechos por Johnson, acerca de dejar la UE el 31 de octubre «con o sin acuerdo» y «pase lo que pase», hacen más necesario que nunca que Escocia trabaje en una opción alternativa para evitar daños a largo plazo.

En opinión de Sturgeon, los planes del brexit que coteja el nuevo primer ministro conservador desde Londres no favorecen los intereses económicos de Escocia, e incluso se atreve a pronosticar que lo perjudicaría, por lo que es «más esencial que nunca», conseguir una opción alternativa que frene sus intenciones y defendió que era un principio democrático básico que el pueblo de Escocia pueda «determinar su propio futuro».

Sturgeon planea por ello que el Parlamento escocés considere una legislación marco para celebrar un segundo referendo después del verano, usando como principal argumento que los escoceses votaron «abrumadoramente» por seguir en la UE y un informe de su Gobierno que muestra que una salida sin acuerdo podría conllevar a la pérdida de 100.000 empleos.

Visión opuesta

Sin embargo, Johnson vive en un estado de euforia y en su intervención en Westminster predijo que un brexit «fantástico, sensible y progresivo» acabaría con las llamadas independentistas, a lo que el líder del SNP en Londres, Ian Blackford, respondió que sería el «último primer ministro del Reino Unido».

Sturgeon muestra incluso sus reticencias a una salida con un tratado de libre comercio, con el argumento de que podría provocar una caída de los ingresos medios de cada escocés de en torno a 1.600 libras (unos 1.800 euros) en comparación con una situación en la que Escocia siguiese formando parte de la UE. Instó a Johnson a que estudie este análisis con detalle para que comprenda las implicaciones para Escocia de su política sobre el brexit y que es imperativo, argumentó, que cambie de rumbo inmediatamente para evitar causar un daño duradero a la gente de Escocia.