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Rivera desaira de nuevo a Sánchez con su negativa a reunirse porque «Cs va a liderar la oposición»

Francisco Balado Fontenla
Fran Balado MADRID / LA VOZ

ACTUALIDAD

Iglesias acusa al PSOE de aferrarse a los sillones, pero acepta otra ronda

05 jul 2019 . Actualizado a las 07:35 h.

Rivera no rectifica. El presidente de Ciudadanos mantiene con firmeza su negativa a reunirse con Pedro Sánchez en el marco de la ronda de contactos que el candidato socialista ha convocado de cara a allanar su investidura.

El líder de Cs entiende que las entrevistas con los representantes de las distintas formaciones políticas son competencia del jefe del Estado, y no del jefe del Gobierno, por lo que rechazará las invitaciones de Moncloa todas las veces que sea necesario. «Deje de confundir su papel. No es el rey ni el jefe del Estado. Usted no hace rondas de consulta, las hace el rey», criticó Rivera ayer en el Congreso aclarando que, como líder de una formación «constitucionalista», sí acudirá a los encuentros con Felipe VI siempre que se le requiera en la Zarzuela.

A pesar de que el cordón sanitario establecido sobre Sánchez está erosionando a Cs, tanto desde el exterior, en donde ha disminuido su intención de voto respecto al último barómetro del CIS y a los resultados que obtuvo en las pasadas generales, como desde el interior, en donde la formación naranja ha afrontado su primera gran crisis orgánica con una cascada de dimisiones de altos cargos disconformes con esta estrategia, Rivera sigue empeñado en negarse a explorar un Gobierno de coalición con el PSOE, por lo que invitó al candidato socialista a moverse para cerrar los acuerdos de investidura con los que consideró «sus socios», en referencia a Podemos, PNV y a las formaciones independentistas catalanas o Bildu. «Que llame a sus socios, no a los que vamos a liderar la oposición»», dijo.

Para justificar su ensimismamiento, Rivera sostiene que realizó esa promesa en campaña (la misma que hizo en las anteriores elecciones con Rajoy justo antes de facilitar su investidura), y que Sánchez no le inspira confianza, aunque también hay un poco de la mala relación personal que mantiene desde hace tiempo con el presidente del Gobierno en funciones, y un mucho de sus aspiraciones para engullir al PP como gran fuerza del centroderecha español.

Rivera volvió a reafirmar su postura durante la reunión que el grupo parlamentario de Cs celebró este jueves en el Congreso, un cierre de filas con sus diputados y senadores que buscará también este viernes Pablo Iglesias con la convocatoria de la mesa política de Unidas Podemos.

La guerra por los sillones

Uno porque no quiere entrar en el Gobierno, y otro porque no le dejan. Con Rivera cerrado en banda, la única posibilidad que tiene Sánchez para salir investido presidente en julio es buscando una alianza con Pablo Iglesias, quien le exige a cambio de su apoyo la entrada en el Consejo de Ministros. El candidato socialista desoyó la propuesta de Iglesias de someterse a la primera votación con un pacto de coalición, y en caso de no lograr la confianza de la Cámara, revisar su exigencia de constituir un bipartito. El líder de Podemos denunció este jueves la negativa de Sánchez a abrazar esta fórmula criticándolo por no querer soltar justo lo que codicia el propio Iglesias: sillones. «Hay una cierta obsesión por los sillones en el PSOE, que no quieren soltar ni medio», lamentó tratando de presionar a Sánchez, con el que se verá cara a cara el próximo martes al mediodía dentro de esa nueva ronda de contactos convocada por el líder del Ejecutivo en funciones. A pesar de lo distante de las posturas, Iglesias confía en que cuando Sánchez compruebe que Cs no facilitará su elección, este acabe permitiendo su entrada en el Gobierno. «Ojalá el PSOE recapacite, pero si no recapacita ahora, lo hará después», dijo.

De sillones también habló Irene Montero. La portavoz de Unidas Podemos en el Congreso rechazó la oferta socialista que tienen sobre la mesa, que consiste en la integración de dirigentes del partido morado en altos cargos de la Administración, pero siempre fuera del reparto de carteras ministeriales, y la elección de algunos ministros sin carné de Podemos acordados por ambas formaciones. Montero tachó en una entrevista en TVE de «absurdez» el supuesto veto a Iglesias y «una idiotez» arrancar las negociaciones hablando de «sillones grandes o sillones pequeños», algo que confía en que no se dará.

Una de las formaciones que es clave para que cuaje la investidura de Sánchez por la vía de Podemos es el PNV, que, a la espera de concesiones del Gobierno central, sigue sin oficializar su apoyo al candidato, pero sí dejan claro que no quieren elecciones. El lendakari Iñigo Urkullu pidió al candidato socialista y a Iglesias que se pusieran «manos a la obra».