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Artillería pesada para acordonar a la ultraderecha

Cristina Porteiro
Cristina Porteiro BRUSELAS / CORRESPONSAL

ACTUALIDAD

Si se confirman los sondeos, Bélgica podría asomarse de nuevo a una crisis política como la del 2010, que mantuvo al país sin Gobierno durante 541 días

25 may 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

Hace algunos años la publicidad electoral del partido filonazi Vlaams Belang, llegaba por correo ordinario. Hoy la formación es responsable de casi la mitad de los 800.000 euros invertidos por los partidos belgas en Facebook para propagar sus ideas. Estas cifras reveladas por Le Soir apuntan a una tendencia consolidada entre la extrema derecha europea: apostar fuerte por la viralidad de mensajes contra el islam, los extranjeros y la multiculturalidad. 

La estrategia le está saliendo bien a la formación que podría sacar uno de los 12 escaños reservados para los diputados flamencos en la Eurocámara. Su intención de voto ha crecido tanto que los ultras independentistas de la N-VA, socios del expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont, se han visto obligados a endurecer sus posiciones para evitar que la hemorragia de votos les haga perder alguno de los cuatro asientos que les otorgan los sondeos de Ipsos (28,1 %). Los conservadores de la CD&V (17,1 %) van a la zaga, seguidos de los liberales del Open Vld (11,2 %).

En la región francófona de Valonia los socialistas del PS (28,5 %) y los liberales del MR (22,7 %) batallan por el primer puesto, aunque ambas formaciones podrían perder sendos escaños en favor de los ecologistas de Ecolo. Tanto ellos como los flamencos Groen llegan a los comicios europeos fortalecidos por las riadas de jóvenes que han tomado las calles en los últimos meses para exigir más compromisos en la lucha contra el cambio climático. Eso sí, han tocado techo, según los analistas. 

Triple cita electoral

La cita con las urnas es triple. Los belgas están obligados a acudir a los colegios electorales para escoger gobierno regional, federal y europeo. La campaña se ha desarrollado en clave nacional: edad de jubilación, pensiones, migración, problemas de integración, clima, educación, poder adquisitivo y subida del salario mínimo, que los socialistas quieren subir a los 1.500 euros, han sido los principales asuntos de debate.

¿Qué Ejecutivo saldrá después del domingo? El voto está tan fragmentado que las cuentas no cuadran. No se atisba la formación de un Gobierno estable teniendo en cuenta que ni ecologistas ni socialistas ni democristianos francófonos quieren abrir las puertas a la N-VA, el mismo partido que precipitó una crisis ejecutiva el pasado diciembre.

El pulso a costa de la firma del pacto global para las migraciones terminó con la dimisión del primer ministro, Charles Michel, hoy en funciones. Si se confirman los sondeos, Bélgica podría asomarse de nuevo a una crisis política como la del 2010, que mantuvo al país sin Gobierno durante 541 días.