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Alerta roja por el incremento de los abusos sexuales en el Ejército de EE.UU.

carlos pérez cruz WASHINGTON / E. LA VOZ

ACTUALIDAD

Aunque las mujeres solo representan el 20 % del personal militar, son víctimas en el 63 % de los casos registrados en el 2018

04 may 2019 . Actualizado a las 09:32 h.

Hay quien defiende que hay menos abusos que en el pasado y que del aumento del número estadístico de casos se infiere una mayor confianza en el sistema a la hora de denunciar. Lo cierto es que, año tras año, los estudios sobre abusos sexuales en el ejército de los EE.UU. no permiten adivinar una mejora de la tendencia. Según ha hecho público el Pentágono esta semana, en el 2018 los abusos sexuales se incrementaron un 38 % respecto a la anterior encuesta interna, publicada hace dos años. Y aunque el porcentaje prácticamente no varía entre los varones, se ha incrementado un 50 % en las mujeres.

En una institución mayoritariamente masculina, ellas suponen alrededor del 20 % del personal, pero sufren el 63 % de los abusos. Dicho de otra forma, una de cada dieciséis mujeres asegura haber sido víctima, por uno de cada cien hombres. En total, la encuesta, que toma como muestra 100.000 testimonios entre las diversas ramas del Ejército, recopila 20.500 circunstancias de «contacto sexual no deseado», una categoría que incluye desde la violación hasta tocamientos. Números similares a los detectados en el 2014, pero claramente superiores a los del 2016, cuando se contabilizaron 14.900 casos. Patrick M. Shanahan, secretario de Defensa en funciones calificó de «inaceptable» la cifra. «No podemos eludir afrontar el desafío que tenemos por delante», dijo.

Academias militares

Se han invertido cientos de millones de dólares en programas de prevención y educación, se ha mejorado la ayuda a las víctimas, pero apenas varía la tendencia. Incluso, tal y como mostró un estudio presentado en enero sobre abusos sexuales en las academias militares, las nuevas generaciones parten con peores estadísticas: un 50 % más de abusos en dos años. Los optimistas señalan que hay mayor confianza en el sistema y, por ello, se ha pasado de la denuncia legal de apenas un 7 % de los casos en el 2006 al 30 % actual. Sin embargo, el año pasado el Ejército llevó a juicio tan solo 300 denuncias, de las cuales, asegura el Departamento de Defensa, en alrededor de un 65 % se tomó algún tipo de «acción disciplinaria».

La rigidez y el oscurantismo de la Justicia militar es un problema, dado que el camino de las denuncias ha de seguir estrictamente la cadena de mando y son los comandantes quienes, en último lugar, deciden si estas tienen los suficientes mimbres como para ir a juicio. Tal y como denuncian desde organizaciones de ayuda a las mujeres en el Ejército, alrededor del 60 % de quienes denuncian acaban sufriendo algún tipo de represalia. Solicitan que se rompa la jerarquía y que sean abogados militares, formados legalmente, quienes tomen la decisión. El Ejército se revuelve alegando que ese cambio minaría la autoridad del comandante sobre sus soldados.

Trump trata de evitar que un testigo clave declare sobre sus presuntas trabas a la Justicia

Donald Trump no está dispuesto a que la Cámara de Representantes, de mayoría demócrata, retome la investigación donde la dejó el fiscal especial Robert Mueller. A pesar de que el fiscal general, William Barr, dictaminó por su cuenta la inocencia del presidente, el informe de Mueller abría la puerta a que el Congreso determinara si el presidente obstruyó a la Justicia. Eso es lo que precisamente buscan aclarar desde el Comité Judicial de la Cámara de Representantes con la citación, entre otros, de quien fue consejero de la Casa Blanca, el abogado Don McGahn, el hombre que se negó a seguir las indicaciones de Trump para despedir a Robert Mueller.

«El Congreso no debería estar indagando más. Esto es todo. Se ha acabado», declaró Trump en Fox News. Desde la Casa Blanca se niegan a proporcionar documentos y conceder permisos para ir a declarar al Congreso, también en el caso de McGahn. «Estuvo declarando cerca de 30 horas [ante Mueller]», justificó. El muro que Trump está levantando entre la presidencia y el Congreso podría concluir en una larga batalla en los tribunales. Los demócratas siguen evaluando sus opciones y la oportunidad de iniciar un proceso de impeachment.