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Austria rechaza gestionar el asilo de migrantes confinados fuera de la UE

Cristina Porteiro
Cristina Porteiro BRUSELAS / CORRESPONSAL

ACTUALIDAD

OLMO CALVO | Afp

Más de 200 personas perdieron la vida entre el viernes y el domingo en la costa libia

03 jul 2018 . Actualizado a las 08:17 h.

Han pasado tan solo dos días desde que Austria tomó el mando de la presidencia rotatoria de la UE (julio 2018-diciembre 2018) y su canciller, Sebastian Kurz, ya ha echado por tierra todas las promesas que hizo el sábado de actuar como «árbitro» para cerrar las heridas abiertas entre países de la UE, enfrentados por la gestión de la migración.

El democristiano, que gobierna de la mano de los ultraderechistas del FPÖ, dejó claro este lunes que no tiene pensado aflojar en materia de inmigración. Presidirá la UE con mano de hierro. Kurz quiere seguir al pie de la letra el programa político con el que consiguió vencer en las legislativas de octubre del 2017, un compendio de propuestas para desincentivar la inmigración con blindaje de las fronteras, endurecimiento de las condiciones para conseguir asilo y acelerar las expulsiones masivas de los migrantes sin derecho a la protección internacional.

Dentro de sus planes no cabe la posibilidad, como planteó la UE en la pasada cumbre y como defienden capitales como Madrid, París y Berlín, de gestionar las peticiones de asilo desde los campos de retención que los Veintiocho están proyectando instalar en terceros países del norte de África como Marruecos, Túnez, Níger o Egipto para confinar a los migrantes. «Si permitimos que presenten las solicitudes allí, crearemos un efecto llamada increíble», sostuvo este lunes en el curso de una entrevista a la radio pública Ö1. Kurz consideró «más inteligente» rescatar directamente a las personas desde las áreas de crisis para desincentivar los tránsitos, sin dar detalles operativos.

Aunque el canciller austríaco trató de disfrazar sus propuestas con un halo humanitario, pronto dejó entrever su verdadera intención: recluir el fenómeno migratorio fuera de las fronteras del Viejo Continente. «Los 60 millones de personas que hoy huyen (de peligros) en el mundo, ¿tienen automáticamente el derecho a solicitar asilo en Europa o no pueden hacerlo en otro lugar?», cuestionó, ignorando la inestabilidad que viven los países al otro lado del Mediterráneo y que los convenios internacionales obligan a cualquier país de la UE a tramitar las demandas de protección internacional y conceder asilo a quien lo demande bajo circunstancias de peligro de muerte y persecución.

Este giro ultranacionalista en Europa, promovido por el grupo de Visegrado (Polonia, Hungría, República Checa, Eslovaquia) y apuntalado por Austria pretende ignorar el drama que se vive al otro lado del Mediterráneo. Entre el viernes y el domingo pasados, más de 200 migrantes perdieron la vida en el mar, cien de ellos el domingo, cuando la lancha neumática en la que viajaban volcó en la costa de Al Khums, al este de Trípoli. Según la Organización Mundial para las Migraciones (OIM) las víctimas ascienden a más de 1.000 en lo que va de año. Hasta 10.000 personas han sido devueltas a los centros de detención de Libia tras ser interceptadas por la guardia costera de ese país.

Ayuda a España

Bruselas anunció este lunes la transferencia de 25.6 millones de euros a España para ayudar al país a mejorar las capacidades de acogida de inmigrantes en los centros desplegados en Ceuta, Melilla y Andalucía tras constatar un aumento de las llegadas de hasta el 59% respecto al 2017. En lo que va de año 8.200 personas han accedido a la UE por el flanco español.

Los rescatados del Open Arms tendrán 45 días de estancia

Los 60 inmigrantes rescatados por el Open Arms que viajan a Barcelona a bordo del barco de la oenegé catalana tendrán un permiso provisional de estancia legal en España de 45 días, explicó este lunes el coordinador del Plan Ciudad Refugio de Barcelona, Ignasi Calbó. Según aseguró, el trato que recibirán será similar al recibido por los ocupantes del Aquarius. La policía identificará a los inmigrantes sin que se baraje su traslado al Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE).

La situación a bordo se va normalizando. Los rescatados han podido avisar a sus familias por teléfono de que se dirigen a Barcelona y la mayoría están ilusionados por una nueva vida en Europa. El director de la oenegé, Òscar Camps, explicó este lunes que los migrantes están más tranquilos conforme se alejan de las costas de Libia «porque les aterrorizaba que pudieran ser deportados allí».

Los miembros de la tripulación del Open Arms han colgado algunos tuits en los que explican la «centralita improvisada» que han montado con los móviles cuando pasan por zonas de cobertura para que los inmigrantes puedan llamar a sus familias. «Después de tanto tiempo sin poder llamar a casa, escuchar su voz y que sepan que está bien es reconfortante. Y tenemos cola, mientras aguante la cobertura», explica la tripulación.

Mientras tanto, Malta endurece su actitud con los activistas. La oenegé alemana Sea Watch informó este lunes de que las autoridades de ese país están impidiendo que su barco «Sea Watch 3» zarpe para rescatar inmigrantes en el Mediterráneo. El capitán del barco de la oenegé alemana Mission Lifeline fue puesto en libertad bajo fianza, pero se le retiró el pasaporte y se le impide salir de Malta, donde está acusado de manejar un barco sin licencia.