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Trump quiso cesar al fiscal del Rusiagate pero la amenaza de su abogado lo disuadió

adriana rey NUEVA YORK / CORRESPONSAL

ACTUALIDAD

FABRICE COFFRINI | afp

Kelly vuelve a retar al magnate y restringe el acceso a la Avenida Pensilvania a sus hijos y amigos para evitar incómodas filtraciones

27 ene 2018 . Actualizado a las 08:46 h.

«Cuando me convertí en político me di cuenta de lo asquerosa, odiosa, mezquina y falsa que puede llegar a ser la prensa», arremetió Donald Trump entre abucheos. Fue de esta manera como la ciudad suiza de Davos se convirtió en el nuevo escenario de los ataques del presidente de Estados Unidos contra los medios de comunicación. Su furibunda embestida llegó después de que The New York Times desvelase que el mandatario quiso despedir al fiscal del Rusiagate, Robert Mueller, en junio, pero que rectificó después de que uno de sus abogados, Donald McGahn, le amenazase con dimitir. «¡Fake news!», negó el neoyorquino. El eco de sus declaraciones resonó en una Casa Blanca que sigue analizando las posibles consecuencias de un cara a cara entre Mueller y Trump. Uno de los rostros que lidia con el conflicto es el jefe de gabinete, John Kelly, que en las últimas semanas ha incendiado aún más a Trump.

El exgeneral ha impuesto severas restricciones de acceso a muchos de los amigos del presidente, e incluso a sus hijos. Es más, ahora todos los invitados a la Avenida Pensilvania deben ir con escolta y contar con autorizaciones especiales dependiendo de la estancia a la que vayan a acceder. Y es que Kelly sigue asombrado por cómo el controvertido autor de Fire and Fury, Michael Wolff, pudo moverse libremente por el ala oeste.

Según The Washington Post, dichas restricciones son las causantes de que cada mañana el mandatario permanezca en el ala residencial de la Casa Blanca hasta más allá de las diez, aprovechando que en esa zona tiene acceso libre a su teléfono personal y puede bromear con sus amigos diciéndoles que solo pueden visitarle «si el general lo aprueba».

A pesar de que se ha apuntado a que Trump estaría planteándose destituir a Kelly, voces cercanas al presidente descartan esta idea asegurando que ambos tienen una relación de «amor-odio», y que el hecho de que Kelly no haya acudido a Davos es simplemente porque es él quien ultima la polémica propuesta migratoria para permitir la ciudadanía a 1,8 millones de jóvenes indocumentados, a cambio claro de 25.000 millones de dólares para seguridad fronteriza.

«American First»

Durante su intervención en el Foro Económico, Trump abogó por un sistema migratorio «basado en el mérito», pidió más presión contra Corea del Norte e Irán en aras de la desnuclearización y, sobre todo, defendió sus consignas nacionalistas. «EE.UU. primero no significa, EE.UU. en solitario», dijo en un intento de calmar las aguas ante la preocupación de los grandes líderes que temen que el American First interrumpa el sistema global. «Cuando EE.UU. crece, también crece el mundo», añadió justificando su visión proteccionista. «Apoyamos el libre comercio, pero tiene que ser justo y tiene que ser recíproco, porque al final el comercio injusto nos socava a todos», zanjó.