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¿Dejaría de fumar a cambio de vacaciones? En Japón lo intentan

f. f. REDACCIÓN / LA VOZ

ACTUALIDAD

M. MORALEJO

Una consultoría nipona premia a sus trabajadores si abandonan el vicio y pierden menos tiempo

02 nov 2017 . Actualizado a las 17:44 h.

Los japoneses tienen fama de ser extremadamente educados, silenciosos y muy ordenados. Pero, en cambio, fuman como carreteros. De hecho, encender un cigarrillo no está tan restringido como aquí e incluso es un gesto que está permitido en muchos bares y restaurantes, pero no así en los espacios públicos. Al revés que aquí, vaya.

El vicio debe de ser tal que muchas empresas habilitan para ellos zonas restringidas dentro de las propias instalaciones. La de la consultora Piala, de Tokio, está situada en el vestíbulo del edificio que ocupa, aunque sus oficinas están en el piso 29. Y, claro, los fumadores que están en plantilla emplean sus buenos minutos en subir y bajar para humear un rato. Todo en orden, hasta que uno de sus colegas -libre del hábito- se quejó de la pérdida de tiempo de sus compañeros. Fue entonces cuando la compañía decidió tomar cartas en el asunto. No para prohibir que fumasen, sino para intentar que dejen el vicio. ¿Cómo? Con un soborno. A cambio de tirar el cigarrillo al menos hasta fin de año, y por tanto renunciar a esas idas y venidas al vestíbulo, seis días más de vacaciones pagadas. Un caramelito que tampoco es que haya tenido un éxito arrollador entre el personal. De hecho, la campaña ha logrado que solo cuatro de los 42 fumadores que Piala tiene en plantilla (en total hay 120 empleados) hayan dicho adiós al vicio para disfrutar de más jornadas de descanso.

La empresa bautizó la iniciativa sumokyu. Es un juego de palabras entre el término inglés smoking (fumar) y el japonés que significa descanso. Está en marcha desde septiembre.

La campaña ha tenido poco éxito, porque solo cuatro de 42 fumadores aceptaron el reto Igual en otro país hubiera funcionado mejor esta campaña para incentivar una vida más saludable, y de paso aprovechar mejor el tiempo en la oficina. Porque los japoneses se resisten a irse de vacaciones. Y eso que ya tienen pocas: una media de diez días al año. Pero parece que a los nipones les va eso de morir con las botas puestas, al estilo kamikaze. De hecho, el Gobierno de Tokio aprobó recientemente una ley para que sea obligatorio al menos un respiro anual de cinco días seguidos. La cosa no es para tomársela a broma y ya hay una palabra nipona para definir la muerte por exceso de trabajo. Es karoshi. En los últimos años se han producido varios casos de trabajadores exhaustos que fallecieron tras jornadas maratonianas, tal es la presión y la competitividad laboral en el país del sol naciente.

Límites al tabaquismo

Además de legislar para que sus ciudadanos descansen más, el Gobierno de Tokio también pretende introducir nuevas medidas para endurecer la legislación antitabaco. Incluso sopesa prohibir los cigarrillos en todos los establecimientos públicos, sobre todo de cara a los Juegos Olímpicos del 2020.