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María Martínez-Sagrera: «La conducta sexuada en un niño pequeño es indicador de abusos»

Elisa Álvarez González
Elisa Álvarez SANTIAGO / LA VOZ

ACTUALIDAD

SANDRA ALONSO

La autora decidió escribir una novela de ficción para denunciar el abuso sexual infantil y visibilizarlo

20 oct 2017 . Actualizado a las 16:43 h.

Infancias rotas narra tres historias de abusos sexuales infantiles. En hogares aparentemente perfectos. Su autora, María Martínez-Sagrera, cuenta que decidió ficcionar este relato «porque es muy duro, y esta era la manera que tenía de darle voz en ámbitos que no están buscando saber nada del tema».

-Este libro lo edita un grupo religioso, ¿es su forma de comprometerse contra los abusos, ya que muchas veces se ha cuestionado la respuesta de la Iglesia?

-Sí, de hecho se sale totalmente de la temática del sello, Mensajero. Son conscientes de los escándalos que han surgido en el seno de la Iglesia, y su compromiso para reparar en cierta medida el daño es apoyar todo aquello que vaya dirigido a destapar abusos y ayudar a las víctimas.

-¿Pueden llegar a superarse los abusos sexuales infantiles?

-Un abuso no detectado y no tratado adecuadamente es casi imposible superarlo.

-¿Cómo hay que tratarlo?

-Depende del abuso, de la edad y del entorno en el que se ha dado. Hay iniciativa privadas y de las administraciones públicas, pero son insuficientes, por eso es tan necesario darle voz a este problema.

-¿Cuánto hay de ficción y de realidad en el libro?

-Todo está basado en historias reales, con hechos sacados de informes, estudios o sentencias. Una de la tres historias está basada en una amiga mía, a quien veinte años después de conocerla, hablando de este tema me dijo que había sufrido abusos. Es fundamental sacarlo a la luz y hablarlo, ya que cuando esa persona tiene la necesidad de contarlo y es capaz de romper esta barrera empieza su proceso de recuperación.

-En uno de los casos del libro se cuenta el abuso a un bebé y ni siquiera hay pruebas físicas, ¿cómo detectarlo?

-Se detecta. Es fundamental la formación, que es escasa o nula. Tiene que haber profesionales en el entorno del niño capaces de detectarlo, en el propio libro hago llamadas de responsabilidad a los especialistas para que sepan que en su consulta o en su aula se van a encontrar casos y deben identificarlos.

-¿Qué síntomas pueden alertar?

-Hay indicadores objetivos, claros y visibles. En todos los niños abusados hay un cambio de comportamiento radical, de sus hábitos alimenticios, alteración del sueño. En un bebé se notaría ahí. En niños más mayores comportamientos regresivos, niños que con 3 o 4 años no saben hablar, que superaron etapas como retirar el pañal y vuelven. No podemos buscar abusadores en todos los sitios, pero si hay indicadores debemos estar atentos. Algunos son exclusivos del campo de los abusos sexuales, como conductas sexuadas en niños pequeños.

-Además no todos implican un abuso físico.

-Para que haya abuso sexual no hace falta ni que haya contacto físico, y de ahí las cifras tan escandalosas. Una de cada cinco niñas y uno de cada siete niños lo han sufrido. Además, el menor sufre igual aunque no haya contacto físico, depende del nivel de implicación de la víctima con el abusador y del perfil psicológico del niño.

-El abusador es casi siempre un hombre.

-En el 90 % de los casos. El 65 % se dan en entornos familiares, por este orden: padre o padrastro, hermanos, tíos y abuelos. Otro dato relevante es que el 25 % de los niños varones que sufren abusos serán abusadores.