Revolución en la banca

Fernando Rojas CONSULTOR DE BANCA DE AFI

ACTUALIDAD

15 oct 2017 . Actualizado a las 09:32 h.

Hasta hace unos años, era indispensable ir a las oficinas bancarias a realizar cualquier gestión financiera, tanto cualquier tipo de ingreso, como transferencias entre amigos o cualquier tipo de pago. La crisis financiera ha derivado en una revolución en toda esta tipología de operaciones, basada principalmente en la transformación digital.

El período de gran incertidumbre económica y financiera que hemos vivido ha derivado en un contexto con unos tipos de interés extraordinariamente bajos (incluso negativos) que han deteriorado los márgenes de intereses de las entidades bancarias. En este sentido, se hace imperante la necesidad de agilizar procesos, reducir los costes de transformación o llegar al cliente del futuro (los denominados Millenials o generación Z). En definitiva, ser más eficientes.

En esta transformación, han aparecido en el contexto financiero unas entidades que mezclan tecnología con finanzas, les denominadas fintechs que han apreciado una oportunidad de negocio donde las entidades financieras no alcanzan. Estas empresas se están centrando principalmente en realizar procesos más eficientes dentro de la cadena de valor de las entidades financieras, por lo que no se van a convertir esencialmente en bancos para evitar, entre otras circunstancias, la regulación relacionada con el capital.

Esencialmente, como las fintech se van a centrar en agilizar determinados procesos, la cooperación entre estas y los bancos va a determinar los próximos años. Junto con las fintech, el verdadero peligro para las entidades financieras tradicionales viene por el lado de las denominadas GAFA (Google, Apple, Facebook y Amazon). Son estas que, si aprecian una oportunidad de negocio en el sector financiero, tienen los clientes suficientes (más de 2.000 millones de usuarios de Facebook o Google) para alcanzar a la mayoría de la población. El freno a que estas entidades alteren más la ya complicada situación del sector financiero, viene del lado de la regulación que se ha creado por la crisis acaecida. Por ello, la regulación supone un coste para los bancos, pero también un muro de defensa contra las tecnológicas.