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Clamor político contra Trump por sus insultos a una periodista

Adriana Rey NUEVA YORK / CORRESPONSAL

ACTUALIDAD

Jonathan Ernst | Reuters

Republicanos y demócratas critican sus excesos en la red

01 jul 2017 . Actualizado a las 08:40 h.

En cinco meses de presidencia de Donald Trump, algunas de las crisis han sido consecuencia de sus excesos en Twitter contra líderes, aliados y prensa que no comulgan con las ideas de un hombre que cada vez lleva peor las críticas. Su último exceso ha provocado una tormenta política y lanzado la pregunta de si es digno de ser el presidente de la primera potencia mundial. Tanto demócratas como republicanos condenaron sus tuits insultando a Mika Brzezinski y Joe Scarborough, pareja y presentadores del programa Morning Joe, de la MNBC, y los calificaron de «machistas», «vergonzosos», «viles», «tristes» y también de «impropios de un presidente». «Señor presidente, su tuit es indigno del cargo y representa lo que está mal en política, no la grandeza de EE.UU.», dijo el senador republicano Lindsey Graham.

El jueves, Trump se ensañó con Scarborough y Brzezinski. A él le llamó «psicópata» y a ella «loca de bajo coeficiente intelectual». A este primer mensaje le siguió un segundo que dejó atónito a buena parte de Capitol Hill. En este, Trump escribió que ambos periodistas acudieron en diciembre a su mansión de Mar-a-Lago porque insistían en reunirse con él: «Ella sangraba abundantemente a causa de por un estiramiento facial. ¡Dije que no!».

La polémica hizo recordar aquellos días de campaña electoral, cuando el entonces candidato republicano sus groseras diatribas contra la presentadora Megyn Kelly o la exmiss Universo Alicia Machado.

Scarborough y Brzezinski pusieron en duda ayer el estado mental del mandatario estadounidense, tildaron de «mentiras» sus afirmaciones y denunciaron que la Casa Blanca amenazó a la pareja con la publicación de un artículo perjudicial para ellos en National Enquirer, medio sensacionalista que Trump utilizó en campaña para atacar a sus contrincantes, si no cesaban en sus críticas contra él. «Fake news» (noticias falsas), respondió el neoyorquino.

¿Es su comportamiento apropiado para un jefe de Estado? ¿Deslegitima su presidencia con estos mensajes? ¿Se ha pasado de la raya? Estas cuestiones ya se han instalado en el debate político. El neoyorquino se ha herido a sí mismo. Es el ataque personal más cáustico contra un periodista desde que llegó a la Casa Blanca, pero además ha vuelto a distraer al país de la agenda legislativa que el Partido Republicano trata de sacar adelante.

Decenas de legisladores asistieron atónitos al nuevo «circo». «No es un comentario apropiado», reconoció con pudor el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan. Otros pesos pesados también mostraron su reprobación. «Presidente por favor, pare», se escuchó en los pasillos del Capitolio donde la mayoría republicana coincidió en que Trump debe ser un modelo de civismo, decencia y respeto y ser el primero en contener la retórica divisoria, asentada ya en el país. La Casa Blanca sin embargo, avaló el comportamiento de Trump y fue la Oficina de la primera dama, la que recordó que «cuando su marido es atacado, él devuelve el golpe diez veces más fuerte».