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Si el examen cae en lunes, será más difícil aprobar

Raúl Álvarez OVIEDO

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Oposiciones al Sergas el año pasado
Oposiciones al Sergas el año pasado miguel souto

Un profesor universitario analiza el rendimiento de más de 40.000 opositores en lo que va de siglo y encuentra sesgos en los tribunales y otras dificultades externas para los aspirantes

08 may 2017 . Actualizado a las 08:20 h.

Por muy preparado que un opositor esté (y estar muy preparado es el requisito básico para tener opciones de aprobar), hay toda una serie de factores externos que influyen en su rendimiento y en su nota final. El profesor Manuel Bagüés, que ahora enseña en el departamento de Economía de la Universidad Aalto, en Helsinki, comenzó cuando pertenecía a la Universidad Carlos III un trabajo de estudio de las convocatorias de los cuerpos más prestigiosos de funcionarios (abogados y economistas del Estado, diplomáticos, inspectores de Hacienda y jueces, entre otros) para evaluar el rendimiento de más de 40.000 aspirantes entre los años 2000 y 2010. Aún actualiza los resultados, aunque la escasez de convocatorias en los últimos años ha añadido poca información significativa a sus hallazgos originales. Lo que descubrió es que, además de una dedicación absoluta al estudio, un opositor con éxito necesita tener a su favor los pequeños detalles para maximizar sus opciones.

El profesor Bagüés estudió esos cuerpos de élite que atraen a mucha gente brillante y en los que la competencia es máxima. De entrada, el 90% de quienes se presentan no pueden lograr su objetivo. En cada convocatoria hay unos nueve o diez aspirantes por cada plaza. Y, además, los tribunales y la propia mente de los opositores tienen sesgos. Los lunes, por ejemplo, son un día negro para hacer exámenes como para tantas otras cosas. El rendimiento de quienes se examinan en la primera jornada laborable de la semana es peor que el de los convocados en otras fechas: sus posibilidades caen entre un 10% y un 15%.

El momento en que se presentan ante el tribunal para un examen oral también es importante. El orden de llamada a los candidatos se determina por sorteo y es muy importante. Los primeros en exponer sus temas tienden a recibir mejores notas. Sus jueces están más frescos y receptivos. A medida que avanza la jornada, y con ella el cansancio, empeoran las calificaciones que ponen. Bagüés estiman que los llamados en las primeras posiciones tienen un 55% más de posibilidades de aprobar. Los aplazamientos de las pruebas, si se dan, juegan también en contra de los aspirantes, que se ponen más nerviosos en ese plazo extra antes del examen. Cada día de retraso empeora sus opciones un 6%.

Más peliaguda es la existencia de nepotismo en los tribunales. Bagüés afirma que, con la estadística en la mano, tener un apellido que emparente a los candidatos con miembros en activo del cuerpo al que aspiran a pertenecer mejora mucho sus posibilidades hasta duplicarlas en el caso de los abogados del Estado. La carrera diplomática y las notarías son otras parcelas de actividad donde la tradición familiar pesa en favor de unos y en detrimento de otros.

El estudio también señala otras dos correlaciones llamativas. Los candidatos de Madrid tienden a salir mejor que la media parados excepto en las pruebas que tienen lugar fuera de su ciudad. Y los tribunales con miembros relativamente jóvenes tienden a otorgar mejores notas a los hombres que a las mujeres, mientras que, por el contrario, los tribunales más maduros califican de forma más alta a las mujeres que a los hombres.