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Bruselas confía en que la victoria de Macron dará impulso a la UE

Cristina Porteiro
Cristina Porteiro BRUSELAS / CORRESPONSAL

ACTUALIDAD

REGIS DUVIGNAU | Reuters

Los expertos creen que su triunfo revitalizará el eje franco-alemán, pese a las diferencias que tiene con Berlín

07 may 2017 . Actualizado a las 09:05 h.

La apatía y el pesimismo forman parte del patrimonio francés. Aunque entre el electorado europeo parece que el euroescepticismo es un fenómeno reciente, los expertos señalan que cuenta con un dilatado arraigo en el país galo, acostumbrado a oscilar entre ciclos de euforia y decadencia, de orgullo y desafección. Bruselas espera que, esta vez, la tradicional pesadumbre gala no condicione los comicios. Es opinión extendida que un triunfo de Macron dará una nueva oportunidad a la UE.

¿Por qué los votantes franceses son los más polarizados de la UE?

Según el think tank Bertelsmann Francia es, en comparación con el resto de la UE, «el país más polarizado en sus extremos». Al menos el 20 % de los franceses se declaran «de extremos» frente al 7 % del resto de los europeos. El 14 % reconocen ser de extrema derecha y el 6 % de extrema izquierda. Las razones son múltiples, desde la insatisfacción personal con la situación socioeconómica y laboral, que alcanza al 70 % de los votantes de derecha y al 64 % de los de izquierda, hasta el temor a que el sello laicista y revolucionario francés se diluya en el heterogéneo mapa cultural que ha traído la mundialización. ¿La inmigración? «El problema en Francia no es la inmigración, sino la integración», puntualiza el director de CEPS, Daniel Gros. La eurofobia cala hondo en el espectro de la derecha, donde el 63 % de los votantes quieren abandonar la UE. «Mucha gente está decepcionada con el día a día de las políticas europeas, pero sería un error pensar que la mayoría quieren abandonarla», apostilla la experta Isabell Hoffmann. El mensaje es claro: el francoescepticismo sobrevivirá a las elecciones si no se cambia el rumbo de las reformas que promueve Bruselas o si el vencedor de hoy no logra articular un proyecto ilusionante.

¿Qué exigirá Bruselas a París tras las elecciones?

Que corrija sus desequilibrios «excesivos». El próximo presidente deberá poner en marcha un programa de reformas y ajustes para evitar que el déficit rebase la sacrosanta barrera del 3 % en el 2018 y mantener a raya la deuda pública (97 % del PIB), ya sea por la vía de la contención del gasto público o la de la subida de impuestos. En cualquier caso deberá enfrentarse a la resistencia de los franceses a emprender cambios.

¿Funcionará el eje franco-alemán?

Solo si vence Macron el motor de la UE volverá a funcionar a toda máquina. Y aun así «podría ser más difícil de lo previsto», asegura Gros, quien cree que existen diferencias «profundas» en torno hacia dónde enfocar la reforma de la zona euro. Berlín insiste en mantener bajos los déficit a cualquier precio. Macron considera que hay margen para la flexibilidad. La contribución gala será fundamental para completar la unión bancaria y avanzar en la integración fiscal. También para arbitrar en debates de los que hasta ahora se ha mantenido al margen, como el reparto de refugiados. «Quizá el 2017 pueda convertirse en ese sentido en un punto de inflexión para Europa», señala Gros