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Ultras y derecha abren el debate sobre la política sueca de acogida

La Voz REDACCIÓN / LA VOZ

ACTUALIDAD

JONATHAN NACKSTRAND | Afp

El país rinde homenaje a las víctimas del atentado en Estocolmo

11 abr 2017 . Actualizado a las 07:36 h.

Suecia está todavía dentro del túnel de luto que ha perforado en su interior el atentado del pasado viernes en la capital, Estocolmo, pero ya sabe que, en cuanto recobre la normalidad, se abrirá un debate sobre la política de acogida liberal que caracteriza al país. Lo anticipó el líder de la ultraderecha populista, Jimmie Åkesson, en cuanto se supo que el uzbeko al que la policía culpa del ataque tenía que haber sido deportado tras negársele el permiso de residencia. «Un escándalo inmenso», declaró. «Si los datos que hemos recibido sobre esa persona son ciertos, tendremos que pedir que alguien asuma la responsabilidad. Sobre todo, desde el Gobierno».

El problema es que el líder de los llamados Demócratas de Suecia ha arrastrado tras él a la jefa de los conservadores, Anna Kinberg Batra, que no está dispuesta a parecer complaciente, consciente de lo que se juegan ella y su partido en las elecciones del año que viene. Ambos políticos contaron ayer con el favor de dos revelaciones. La primera es la confirmación oficial de que ascienden a 12.000 las personas que están siendo buscadas para ser expulsadas tras serles rechazada la solicitud de residencia. La segunda fue una afirmación del máximo responsable de la Policía de Fronteras, Patrik Engström.

Según confesó, en el caso de haber encontrado antes al uzbeko, las posibilidades de hacer efectiva la orden de detenerlo y expulsarlo habrían sido «muy, muy pequeñas». «Podríamos identificarlo, averiguar su residencia y posiblemente obligarlo a comparecer ante la Policía de forma regular», reveló, dando a entender que no podrían ir más allá. Algo muy parecido admitió el director de la Policía Nacional, Dan Eliasson. «Es difícil deportar a gente a ciertos países que no aceptan el regreso de ciudadanos ya que, si los deportamos por la fuerza, pueden imponerles castigos. Hablamos de regímenes dictatoriales», señaló.

Minuto de silencio

El país, mientras tanto, conmemoró a las víctimas con un minuto de silencio en la capital y numerosas ciudades. En Estocolmo se reunieron miles de personas cerca del lugar del ataque y del ayuntamiento ante banderas nacionales azules y amarillas que ondeaban a media asta. En el acto participaron la familia real y representantes del Parlamento.

El supuesto autor del atentado, que pasará este martes a disposición judicial, ha sido identificado como Rajmat Akilov por medios suecos que aseguran que, durante los interrogatorios, declaró haber recibido órdenes directas del Estado Islámico desde Siria y se mostró «satisfecho» de su crimen. «He machacado a los infieles», habría alardeado de hecho, según el diario Aftonbladet.

La policía no confirmó las informaciones, pero está convencida al cien por cien de que es el responsable de la matanza. El jefe de los servicios de inteligencia (Säpo), Anders Thornberg, advirtió de que vigilan a los círculos de grupos de supremacía blanca ante la posibilidad de que emprendan acciones violentas en venganza contra la comunidad musulmana.