Authorization Required

This server could not verify that you are authorized to access the document requested. Either you supplied the wrong credentials (e.g., bad password), or your browser doesn't understand how to supply the credentials required.

Un asesino que quiso redimirse

Marta Vázquez Fernández
Marta Vázquez LA VOZ / OURENSE

ACTUALIDAD

Miguel Villar

Ramón Fernández Álvarez, condenado por el asesinato de una mujer de 26 años, donó un riñón a su hermana mientras cumplía condena

09 abr 2017 . Actualizado a las 00:32 h.

La mala suerte hizo que Ramón Fernández Álvarez se cruzase un día en la vida de Maria Socorro da Silva. La mujer, de 26 años, con una hija de corta edad y orihunda de Brasil, se dedicaba a la prostitución en Ourense. En enero del 2009 conoció a Ramón, con quien mantuvo algunas citas. En la última él la mató de dos disparos tras una discusión debida a que el hombre no quería pagarle por sus servicios. Después de acabar con su vida en la bodega de su casa, en la localidad ourensana de Rioboo (Cenlle), la envolvió en un plástico y la metió en el maletero de su coche. Luego, demostrando una gran sangre fría, la arrojó a un río.

Su cadáver fue hallado dos semanas después en las inmediaciones del embalse de Cabanelas. Los investigadores no tardaron en sospechar que Ramón podría ser el asesino y lo detuvieron poco después, cuando el hombre amenazaba con quitarse la vida, lanzándose a la presa de Albarellos. Primero negó los hechos y más tarde culpó a un tercero, pero terminó confesando todo cuando la policía hizo un registro en su casa, con él presente, y halló restos de sangre de la víctima. Ya no había dudas y tiempo más tarde fue condenado por la Audiencia provincial de Ourense a doce años y medio de prisión por un delito de asesinato. Cumplió condena en la prisión de Pereiro de Aguiar, en la que tuvo algún intento leve de suicidio. Tras su conducta, parecía estar el arrepentimiento por lo ocurrido. Eso fue, al menos, lo que alegó en 2012, cuando pidió que le dejasen donar un riñón a su hermana, gravemente enferma. Entonces, en varias cartas que escribió a La Voz desde prisión, reconocía buscar «una segunda oportunidad en la vida» y afirmaba que «errores los tenemos todos». Quería salvar la vida de su hermana buscando redimirse por haber segado la de otra mujer y, tras pasar las pruebas médicas pertinentes, las autoridades judiciales y sanitarias le permitieron cumplir su voluntad. Consiguió ayudar a su hermana, pero tal vez nunca logró volver a estar en paz consigo mismo.