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Crece la brecha entre Alemania y Turquía por espiar a gulenistas

La Voz REDACCIÓN / LA VOZ

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MURAD SEZER | reuters

Erdogan pidió ayuda a Berlín para vigilar a 300 disidentes

29 mar 2017 . Actualizado a las 07:41 h.

Un alto responsable alemán denunció la voluntad paranoica de Turquía de espiar en Alemania a los simpatizantes del predicador Fetullah Gülen, una nueva discordia que reaviva la crisis entre ambos países. «Respecto al comportamiento de las autoridades turcas, debemos decir muy claramente que se trata de un miedo al complot que se puede calificar de paranoia», indicó el ministro de Interior de Baja Sajonia (noroeste), Boris Pistorius.

El responsable socialdemócrata, que supervisa los servicios regionales de inteligencia, declaró que Ankara le había pedido a Berlín que la ayudara a espiar a 300 personas y organizaciones por toda Alemania, consideradas próximas al movimiento Gülen, a quien el gobierno turco acusa de orquestar el golpe de Estado fallido el pasado mes de julio.

La fiscalía federal alemana abrió una investigación contra persona desconocida en reacción por esas sospechas de espionaje, según recoge AFP.

Entre 10 y 15 de los objetivos de Ankara, incluyendo al menos una escuela y dos empresas, se encuentran en Baja Sajonia. Según Pistorius, el Gobierno regional les advertirá de que están siendo espiadas y que corren el riesgo de sufrir «represalias que podrían llegar incluso a la encarcelación» si viajan a Turquía.

El ministro afirmó que no dispone de «ningún elemento que relacione a los simpatizantes de Gülen con ninguna infracción penal» o que los implique «en el golpe de Estado» abortado el pasado julio contra el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan.

La insistencia de Ankara en responsabilizar a Fetullah Gülen de la intentona golpista ya ha originado tensiones entre Alemania y Turquía en las últimas semanas, entre otros temas de discordia.

El jefe de los servicios de inteligencia interior alemanes, Hans-Georg Maassen mostró su preocupación a principios de marzo por el recrudecimiento de las actividades de los servicios turcos en Alemania.

Las relaciones entre Berlín y Ankara, muy deterioradas en distintos frentes a raíz de la vasta represión perpetrada por el gobierno turco tras el golpe, empeoraron en marzo tras la cancelación de mítines favorables al presidente Erdogan en varias ciudades alemanas.

El jefe de Estado turco acusó entonces a la canciller Merkel de «prácticas nazis» y los dirigentes turcos han acusado también a las autoridades alemanas de «apoyar el terrorismo», aludiendo a los separatistas kurdos y los partidarios de Gülen.