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La fiscala sostiene que el asesino de la peregrina la mató porque «hay gente que es mala»

Europa Press

ACTUALIDAD

La acusación particular que representa a la familia de Denise Prikka asegura que el acusado «acabó de una manera absolutamente miserable y vil con su vida». Miguel Ángel Muñoz se negó a declarar

14 mar 2017 . Actualizado a las 23:37 h.

La fiscala encargada de ejercer la acusación pública en el caso del asesinato de la peregrina Denise Prikka Thiem, perpetrado en abril del 2015 cuando esta realizaba el Camino de Santiago, sostuvo este martes, en el juicio iniciado a las 9.00 en la Audiencia de León, que el presunto responsable, Miguel Ángel Muñoz, «la mató queriendo hacerlo, hay gente que mata porque es mala». La acusadora aseguró que hay pruebas para que se condene a Muñoz Blas como «culpable de asesinar y robar a Denise» con una alevosía demostrada por los informes forenses que recogen «un ataque sorpresivo y brutal» que le incrimina y hace merecedor de una condena de 20 años de prisión.

Por su parte, el acusado se acogió a su derecho a no declarar, pese a que su letrado había anunciado el lunes que contestaría a las preguntas de todas las partes. La declaración de Muñoz Blas, de 41 años, debería haber abierto el juicio tras la constitución del jurado, pero un cambio de estrategia a última hora impidió a la sala escuchar la versión del acusado. Pese a la negativa del acusado a declarar, los representantes de la fiscalía y de la acusación particular leyeron las numerosas preguntas que tenían previsto formular al acusado. El letrado de la defensa, Vicente Prieto, racalcó, dirigiéndose a los miembros del jurado, que el hecho de que se niegue a declarar no implica que esté reconociendo los hechos.

Según el fiscal, después de matarla, Miguel Ángel Muñoz presuntamente la desnudó para deshacerse de todas las pruebas incriminatorias, pero se quedó «con más de 1.000 dólares de Denise», lo que le convierte también en culpable de un delito de robo con violencia por el que solicita cinco años de prisión.

Para el Ministerio Fiscal no existen pruebas que determinen enfermedad mental o psíquica del acusado, en contra de la tesis de la defensa de Miguel Ángel Muñoz Blas, que alega que «o bien no lo hizo o que si lo hizo no lo pudo evitar». Para la fiscal, «está claro que sabía que lo estaba haciendo y lo quería hacer, hay gente que mata simplemente porque es mala».

La certeza de su culpabilidad la basa igualmente la acusación pública en la propia confesión del procesado y la posterior reconstrucción de los hechos durante la cual Muñoz Blas recorrió el lugar donde atacó y mató a Denise Prikka y aportó todo tipo de datos sobre cómo llevó a cabo el plan.

Por su parte, la acusación particular que representa a la familia de Denise Prikka, aseguró durante su alegato que el acusado «es el asesino confeso» y que «acabó de una manera absolutamente miserable y vil con su vida». El letrado de la acusación particular se mostró convencido de que dicha afirmación quedará probada a lo largo de las diversas jornadas del juicio, donde se presentarán ante la Audiencia Provincial de León más de 100 pruebas testificales, periciales y documentales.

Sin embargo, la principal prueba incriminatoria contra Muñoz Blas es, según ha afirmado la acusación particular, su propia confesión del crimen, para lo que aportó una serie de detalles que «solamente puede saber quien la mató» y que, además, «no estaban incorporados en la causa». Una confesión que el letrado, que solicita una condena de 20 años por asesinato, considera que partió de su «remordimiento interior», que le lleva a «colaborar con la Justicia aportando su relato de manera espontánea y sin presión».

Asimismo, el letrado de la familia de la peregrina también entiende probada la comisión de un delito de robo con violencia, por el que solicita cuatro años de cárcel, ya que «los dólares que Muñoz Blas cambió coinciden con el número de serie de los que traía consigo Denise al llegar a España». En definitiva, se trata de «un cúmulo de pruebas que acreditará la culpabilidad de Miguel Ángel Muñoz Blas» y que hará que «ningún miembro del jurado tenga la más mínima duda a la hora de emitir su veredicto».

La defensa insiste en que el acusado se inventó la reconstrucción

Mientras, la defensa sostuvo durante su alegato inicial que su defendido «se inventó la reconstrucción de los hechos». Asimismo, ha explicado que fue una reconstrucción de los hechos «ficticia» que se produce ante un problema psíquico que hace sentir al acusado la necesidad de salir de la situación en la que estaba inmerso, «aún sabiendo que va a ir a la cárcel».

Además, la primera localización del cadáver no se realizó, según la defensa, a sabiendas de dónde estaba el cadáver, sino que Miguel Ángel Muñoz recordó que hacía un mes había olido a descomposición mientras caminaba por el campo, por lo que llevó hasta allí a los policías, pero «sin saber dónde estaba el cadáver» y «obligado por la policía con el invento de las declaraciones espontáneas».

La defensa del acusado compartió con la acusación particular «lo terrible del hecho», pero ha discrepado en que «no se puede dar por hecho que lo haya cometido Miguel Ángel Muñoz», y afirmó que «la Fiscalía y la Policía por el mero hecho de ser funcionarios no están en posesión de la verdad, puede haber equivocaciones o cuestiones que no se han podido determinar». Por ello, con cierta ironía, puso en duda la mayor parte de las pruebas incriminatorias señaladas en los alegatos del Ministerio Fiscal y la acusación particular, como la existencia de un certificado sobre la coincidencia de los dólares cambiados por el acusado con los portados por la peregrina y señaló que «gran parte de lo que se está diciendo es mentira».