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Contra la obesidad infantil por decreto

La Voz REDACCIÓN / LA VOZ

ACTUALIDAD

Pilar Canicoba

Países desarrollados impulsan leyes para combatir el problema, promoviendo el deporte o limitando el consumo de azúcar

30 ene 2017 . Actualizado a las 07:57 h.

La obesidad infantil avanza de forma alarmante en Europa y en Estados Unidos. Y los Gobiernos se enfrentan a esa situación desde diferentes posiciones. En España ya se retira la custodia a padres de niños que presentan problemas de salud graves debido a su mala alimentación. Y en Francia el Gobierno de Hollande acaba de prohibir la distribución ilimitada de bebidas azucaradas y con edulcorantes sintéticos, lo que afecta a establecimientos de grandes cadenas en los que los clientes rellenaban alegremente sus vasos. Pero otros países han impulsado sus propias normativas para rebajar los índices de sobrepeso entre los menores de edad, relacionados con el consumo de determinados alimentos y con su publicidad.

El problema forma parte de la mayor parte de las agendas políticas de los países desarrollados, aunque en Alemania no se considera prioritario. La crisis ha ayudado a que se dispararan los índices en las poblaciones que más la han sufrido, ya que la obesidad se relaciona con la falta de formación, la caída de poder adquisitivo y la exclusión social.

Portugal

La publicidad de ciertos alimentos, prohibida en horario infantil. Un 30 % de los niños portugueses tienen exceso de peso y más de un 20 % son obesos. Lo confirmó hace unos meses el Grupo Parlamentario Socialista, al que pertenece el primer ministro, Antonio Costa, y es uno de los índices más altos de toda la Unión Europea. El Gobierno de alianza de izquierda aprobó hace justo un año una nueva ley destinada a impedir que se haga publicidad de refrescos y productos alimenticios con exceso de azúcar, grasa y sal en el horario de emisión de programas infantiles y juveniles en radios y televisiones. La ley penaliza su publicidad en las escuelas y colegios y en sus inmediaciones, con multas entre los 1.750 y los 45.000 euros. Dicha norma se complementa con la aprobada en el 2014 por el anterior Gobierno conservador para frenar el alarmante aumento de la obesidad infantil durante los años más duros de la crisis, entre el 2010 y el 2014. El incremento está directamente relacionado con la situación socio-económica del entorno del niño y también con la formación de sus progenitores. Paralelamente, las asociaciones de padres de alumnos, colegios e institutos, así como la Asociación Portuguesa Contra la Obesidad Infantil, han conseguido poner en marcha exitosos programas en los colegios para incentivar el consumo de fruta y controlar el uso de sal, grasas y azúcar en los menús escolares. Pero Portugal sigue siendo de los países donde más azúcar se consume por habitante y año.

Reino Unido

Un programa gubernamental para los próximos 10 años. Las últimas cifras del National Child Measurement Program para el período 2015-2016 muestran que casi el 20 % de los niños de 10 a 11 años en el Reino Unido son obesos y un 14,3 % tienen sobrepeso. Más alarmante es aún que un 9,3 % de los niños británicos de 4 a 5 años son obesos y otro 12,8 % tienen sobrepeso. Por ello, casi un tercio de los niños británicos de 2 a 15 años tienen sobrepeso u obesidad y las autoridades calculan que el sistema nacional de salud ha gastado 5.100 millones de libras en pacientes con este tipo de problemas.

El pasado agosto, el Gobierno británico publicó un Plan de Acción contra la Obesidad Infantil con el objetivo de rebajar significativamente las cifras en los próximos diez años. Una de las batallas pasa por conseguir que los menores consuman menos bebidas azucaradas y lograr que se reduzca así el riesgo de que desarrollen diabetes de tipo 2. El programa también se centra en reducir el 20 % de los azúcares de productos como cereales, yogures, galletas, pasteles y helados, y en que los centros educativos programen una hora de actividad física al día. 

Estados Unidos

Uno de los grandes problemas del país. Los centros para el control y prevención de enfermedades indicaron a finales del 2015 que el sobrepeso infantil se había duplicado en niños y cuadriplicado en los adolescentes en los últimos 30 años. Así, uno de cada tres niños estadounidenses tiene sobrepeso. Los números son todavía mayores en la comunidad afroamericana e hispana, con casi un 40 %.

La alarma social fue tal que la lucha contra este problema se convirtió precisamente en uno de los caballos de batalla de la anterior primera dama, Michelle Obama. La esposa del expresidente impulsó el famoso programa Let’s Move! (a moverse) en el 2010 para concienciar a la sociedad de la importancia de una alimentación sana y del ejercicio diario. Además, Barack Obama también rubricó un memorando presidencial con el que se constituyó el primer grupo de trabajo nacional sobre la obesidad infantil para incrementar las medidas políticas relacionadas con este problema. 

Alemania

Sin leyes específicas porque el foco no está en este asunto. El 15 % de los niños y jóvenes de entre 3 y 17 años la padece, y hasta el 7 % de forma grave, pero no es un asunto clave en la agenda política, aunque los casos se han duplicado en los últimos 15 años. Investigaciones recientes revelan que los hijos de padres con una carrera universitaria tienen menos probabilidades de ser obsesos que los de aquellos que solo han recibido educación básica obligatoria. Otro grupo de riesgo son los descendientes de inmigrantes, sobre todo de Turquía y el este de Europa, que se alimentan peor, dado su nivel de exclusión social.

A falta de iniciativas legales, en los últimos años han empezado a proliferar las campañas y programas gubernamentales sobre nutrición, en un país con escasa cultura gastronómica y culinaria, así como aquellos destinados a combatir la obesidad infantil. No obstante, la Sociedad Alemana de la Adiposidad considera insuficientes los esfuerzos del Estado y exige un impuesto sobre los productos grasos y azucarados y que se impongan estándares de calidad en los comedores escolares, así como limitar la publicidad de alimentos y bebidas nocivos. Alemania solo practica operaciones de reducción de estómago a menores de 18 años cuando está en riesgo la vida del paciente.

Información elaborada por las corresponsales de La Voz de Galicia Begoña Íñiguez, Rita Álvarez de Tudela, Adriana Villaverde y Patricia Baelo.