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Rusia plantea que pegar a mujeres y niños no sea delito

La Voz REDACCIÓN

ACTUALIDAD

XOAN CARLOS GIL

La propuesta de una diputada conservadora para descriminalizar la violencia doméstica ha conseguido pasar a segunda votación con solo una abstención y un voto en contra

13 ene 2017 . Actualizado a las 19:36 h.

Rusia está cada vez más cerca de aprobar una ley que despenaliza ciertas formas de violencia doméstica hacia mujeres y niños. En concreto, el parlamento ruso ha aprobado el pasado miércoles en una primera lectura una norma para que la violencia de género deje de juzgarse dentro del código penal y pase a considerarse solo un delito civil. Y lo ha hecho con una aplastante mayoría: 368 votos a favor, uno en contra y una abstención.

El texto se aplicaría a las acciones violentas que causan en un familiar directo heridas que no requieren de tratamiento hospitalario ni causan una baja laboral en el afectado por los malos tratos.

Según la propuesta, la primera ofensa conllevará solamente una multa de 500 euros o hasta 120 horas de trabajo comunitario. Sin embargo, cualquier agresión subsiguiente pasará a conllevar penas de prisión al considerarse criminal.

La propuesta de esta norma corrió a cargo de Yelena Mizulina, una diputada fuertemente conservadora que presentó el texto en julio, aduciendo que nadie debería ir a la cárcel «por una simple bofetada» a cualquier familiar directo, entre los que se incluirían al cónyuge, los hijos, los padres y los hermanos.

Según Mizulina, la ley se inscribe dentro de la protección de la familia tradicional rusa y «no contradice el sistema social de valores sobre el que se sustenta la sociedad», ya que mantiene la «cultura de la relación entre padres e hijos, edificadas sobre la autoridad del poder del padre».

La norma, por supuesto, ha sido objeto de furibundas críticas, como las de la periodista de Novaya Gazeta Olga Bobrova, que aduce que en muchos casos la violencia no deja marcas visibles en el cuerpo de la víctima, aunque «transforma su vida en un infierno», y alerta de la presencia de los malos tratos en la sociedad. «Un enorme número de mujeres toleran la violencia, pero no lo cuentan en público. La descriminalización empeorará la situación», afirma.

Después de que la iniciativa de la diputada Mizulina pasara la primera fase en el camino a su aprobación, más de 174.000 rusos se han lanzado a firmar una petición en Change.org que exige unas leyes más duras con respecto a la violencia doméstica.

Por su parte, la Iglesia ortodoxa rusa parece estar también de acuerdo con la medida que permitiría alguna bofetada a los familiares directos, siempre que «sea razonable y se haga con amor», porque «se trata de un derecho que les da Dios a los padres».

Tras la primera votación, ahora a la cámara le toca votar de nuevo. Si se aprueba, cualquier persona tendrá derecho a pegar en el seno de su familia.

En cuanto a esta cuestión, Vladimir Putin ha sido siempre ambiguo. Durante la conferencia anual de prensa del pasado diciembre, un periodista le preguntó al líder si haría algo por eliminar la ley «que permite que un padre vaya a la cárcel dos años por darle un cachete a un niño que lo merece».

El presidente ruso comenzó diciendo que era «mejor no darle cachetes al os niños y no citar a las tradiciones para justificarlo», ya que, desde su punto de vista, «hay muy poca distancia entre un cachete y una paliza». Aunque poco después matizó sus palabras y le dio la razón al reportero en que «la interferencia en los asuntos familiares [por parte de la ley y el Estado] es inadmisible».