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Fármacos para las úlceras utilizados para abortar: «Es jugarse la vida»

Raúl Romar García
r. romar REDACCIÓN / LA VOZ

ACTUALIDAD

La Policía Nacional detiene a tres personas que los vendían a través de Internet

10 ene 2017 . Actualizado a las 08:20 h.

«El mejor y más seguro de los modos en que una mujer puede provocarse un aborto a sí mismo hasta la 12 semana de embarazo es con el uso de dos medicamentos llamados...». Este temerario consejo está recogido literalmente de una página de Internet. Y seguirlo no deja de ser una forma de jugarse la vida. Pero es lo que hicieron un centenar de mujeres en España que adquirieron a través de Internet uno de esos productos, que se vende en farmacias para tratar úlceras gástricas y duodenales, pero que utilizaron como método abortivo. La mayor parte de ellas tuvieron que ser asistidas en un centro hospitalario por los efectos de su consumo, mientras que las tres personas que comercializaban de forma ilegal el medicamento a través de la Red con esta indicación totalmente desaconsejada fueron detenidas ayer por la Policía Nacional. Una en Torrelavega (Cantabria), otra en Bilbao y la tercera en Madrid. Por cada caja de 40 pastillas, que en las farmacias tienen un precio de 40 euros, sacaban un beneficio de 700.

Pero más allá de la estafa, el verdadero riesgo es el peligro que supone para la salud la ingesta inadecuada de un medicamento que solo puede ser prescrito por el médico, con la correspondiente receta, para el tratamiento de úlceras gástricas y duodenales, aunque uno de sus efectos secundarios sea que puede provocar abortos.

«Te puedes jugar la vida si lo consumes de forma inapropiada. Estamos hablando de un riesgo muy serio para la salud, porque puede producir una septicemia, una infección generalizada, o hemorragias importantes», advierte Héctor Castro, presidente del Colegio de Farmacéuticos de A Coruña. «Todos los medicamentos -advierte- tienen sus indicaciones y sus efectos secundarios, por lo que cuando salen del canal de la farmacia suponen un riesgo para la salud. Siempre deben ser prescritos por el médico y controlados por el profesional farmacéutico, ya que solo de esta forma se garantiza una doble barrera en beneficio del paciente. Se puede entender que haya gente desesperada, pero debe conocer los riesgos que asume, ya que puede poner en peligro su vida».

En este caso no solo se pone en riesgo la salud de la mujer que consume inadecuadamente el medicamento, sino que es muy probable que tampoco consiga el objetivo de abortar. Puede ocurrir, por contra, que el feto siga adelante, pero con importantes malformaciones. 

Sorprendidos in fraganti

En el caso de la operación culminada ayer por la Policía Nacional, el empleado de una farmacia era el encargado de obtener las pastillas, mientras que el cabecilla de la trama atendía telefónicamente y por WhatsApp las consultas sobre la medicación, a la vez que informaba sobre su posología. La investigación se inició el pasado octubre, cuando los agentes recibieron una comunicación por parte de la Fiscalía Provincial de Zamora sobre la búsqueda de un hombre que había vendido el fármaco sin receta y a través de Internet a una joven que, tras consumirlo, padeció diversos efectos secundarios por los que tuvo que ser asistida clínicamente. A partir de ahí se identificó a los tres detenidos. Uno de ellos fue sorprendido in fraganti cuando iba a entregar varios paquetes para ser repartidos en distintos puntos de España.

Un lucrativo negocio que mueve miles de millones a costa de la salud

La detención de las tres personas que vendían fármacos en de Internet dista mucho de ser un caso aislado. La fabricación y venta ilegal de medicamentos, sobre todo a través de la Red, es un negocio que en España se estima que movió 1.400 millones de euros en el 2015, año en el que también se detuvo a 200 personas por este tráfico ilegal, en el que más de la mitad de los productos son falsos. Es un fenómeno que persiste, pese a que hace ya años que intenta ser controlado por parte de farmacéuticos, médicos y autoridades sanitarias con agresivas campañas en las que se alerta sobre sus riesgos. «Los medicamentos falsos pueden matar», reza la última.