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Muere un niño de 6 años después de que sus padres se negasen a que recibiese un agresivo tratamiento contra un cáncer cerebral

La Voz

ACTUALIDAD

Oshin Kiszko murió un año después de ser diagnosticado de un cáncer cerebral y de un intensa batalla legal de sus padres con los médicos para no someterlo a quimioterapia y radioterapia

29 dic 2016 . Actualizado a las 16:55 h.

Oshin Kiszko ha perdido la batalla contra el cáncer. Con seis años, el pequeño que se vio envuelto en una batalla legal entre sus padres y el hospital que le trataba la enfermedad, por el tratamiento al que debía haberse sometido, ha fallecido en brazos de su madre. «Mi amor Oshin tomó su último aliento con tranquilidad mientras lo abrazaba» dijo su madre a un portal de noticias australiano. También aseguró que «el viaje de Oshin ha sido traumático para él y estoy agradecida de que no tenga que sufrir más esta pesadilla».

Los padres del pequeño Oshin, Angela Kiszko y Adrian Strachan, lucharon contra los médicos desde que a su hijo le fue diagnosticado un tumor cerebral el año pasado. En aquel momento ambos solicitaron tratamientos alternativos en lugar de la quimioterapia y radioterapia prescrita por los médicos, después de la cirugía cerebral a la que había sido sometido el menor. «No queremos que el cerebro de nuestro hijo quede frito con la radiación. Los efectos son demasiado duros, demasiado perjudiciales. Nos resulta incluso difícil llamarlo tratamiento», dijo su madre.

El juez denegó la propuesta de los progenitores y en el mes de marzo tomó la decisión en base a la evidencia médica y al interés superior del menor. La justicia australiana decretó que «el poder de los padres no era ilimitado» y aseguró que «los padres no estaban actuando por el bien de su hijo», puesto que tan solo le daban unos meses de vida en caso de no tratarse. Angela y Adrian iniciaron una intensa batalla legal después de verse obligados a someter a su hijo al tratamiento. 

Los médicos evidenciaron que de tratarse con quimioterapia inmediatamente existía un 30 % de posibilidades de que Oshin Kiszko sobreviviese, mientras que las probabilidades aumentaban hasta el 50 % si le añadían tratamiento de radioterapia.

Los padres tuvieron que apelar a la decisión judicial, y la madre explicó a los medios que su primera semana de quimioterapia «fue horrible» y que, aunque pudiera salvar su vida, «prefiere la calidad de vida sobre la cantidad. Quiero que él viva. No quiero que sobreviva». Y añadió «si él no puede vivir mucho tiempo, me gustaría tenerlo en casa con nosotros como una familia, no siendo empujado y empujado», dijo su madre a los medios de comunicación en el momento. Pero la tardanza en las decisiones hizo que el cáncer de Oshin avanzase rápido. En el mes de septiembre, el juez dictaminó que estaba tan avanzado que sería sometido a tratamientos paliativos puesto que el retraso en el tratamiento «había reducido sustancialmente las posibilidades de cura». Finalmente la lucha de Oshin ha terminado.