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«Si no puedo hacer nada con mi dinero es como si me lo hubieran robado»

PEDRO GARCÍA OTERO CARACAS / CORRESPONSAL

ACTUALIDAD

LUIS BRAVO | AFP

La indignación crece entre los venezolanos que hacen colas para canjear billetes de 100

18 dic 2016 . Actualizado a las 10:44 h.

«Son las Navidades más tristes de la historia de Venezuela». Así se expresaba ayer Jaime Torres mientras esperaba en una larga fila depositar sus escasos billetes de 100 bolívares (por un valor total que no llega a 6 euros) en el Banco Central de Venezuela (BCV), en el centro de Caracas. La gran mayoría de sus conciudadanos piensan lo mismo.

¿Por qué tomó el presidente una medida tan impopular a dos semanas de la Navidad? Nadie tiene otra respuesta que la oficial, pero analistas han afirmado que obedece a «luchas entre mafias» dentro del Gobierno, o un recurso desesperado para reducir el precio del dólar, que subió 65 % contra el bolívar en apenas un mes y que ha perdido desde entonces la mitad de su valor.

Pero algunos, como Torres, señalan que son víctimas de una lucha en la que no participan: «Mientras el Gobierno y la oposición pelean, aquí estamos nosotros sobreviviendo, sin comida ni dinero», indicó. Son millones los venezolanos que han sido «robados», señala. «Porque que yo no pueda hacer nada con mis reales [dinero] es igual que si me lo hubieran robado».

Venezuela, con su rica tradición gastronómica y musical, sus hermosas playas en el Caribe y su perenne buen clima, era antaño un lugar agradable en diciembre. Ya no: desmoralizados, sin comida en sus estanterías o medicinas en sus cuartos de baño, sin gasolina y ahora incluso, sin dinero en efectivo, los venezolanos esperan en filas, en silencio; o protestando con billetes en la mano, en medio de saqueos que para este sábado habían alcanzado ya 13 de los 24 estados del país y dejado tres muertos.

Una inflación del 500 %

El presidente Nicolás Maduro, acechado por una inflación de 500 % y un brutal desabastecimiento, tomó el pasado domingo la decisión de eliminar el billete de mayor valor de la moneda venezolana, que la inflación había llevado a una equivalencia de apenas tres centavos de euro en el mercado negro.

Teóricamente, lo hizo porque «mafias» sacaban el billete del país «para causar caos en la economía venezolana» y dio solo tres días de plazo, complementados por otros diez (luego reducidos a cinco) en dos oficinas del Banco Central de Venezuela, en Caracas y Maracaibo.

Pero como señaló ayer Julio Borges, el secretario general de Primero Justicia, uno de los partidos de la coalición opositora al presidente, «Maduro es el caos, es la corrupción, es el responsable de la devastación de Venezuela (…) le robó el dinero, las Navidades y el futuro a la gente». Borges, quien será presidente del Parlamento a partir de enero, indicó que mañana se reunirá de emergencia para «exigir la renuncia de Maduro y de todo su gabinete».

Mientras tanto, el presidente tuvo un baño de masas ayer en una céntrica avenida de Caracas, en un mitin que calificó de «ensayo general antigolpe». El jefe de Estado señala que se le quiere dar un «golpe de Estado parlamentario», como el que, según su visión, tuvo lugar en agosto en Brasil con el impeachment a Dilma Rousseff, una figura que la Constitución venezolana no contempla. El número dos del chavismo, Diosdado Cabello, ha amenazado con disolver la Asamblea en enero, bajo la figura de «desacato» al Tribunal Supremo. Algo que tampoco se incluye en la Constitución.

Mientras tanto, en el estado Bolívar, al sur del país, más de cien comercios fueron saqueados y tres personas murieron; en ese mismo estado, la gente lanzaba y quemaba los billetes de 100 bolívares que no pudo colocar en la banca, y, además, hacía colas de dos horas para conseguir gasolina en Puerto Ordaz, su ciudad más importante. En Apure, en la frontera con Colombia, quemaron agencias de la banca pública y Maduro respondió apresando a un diputado opositor de la entidad, que fue liberado pocas horas después.

«Desde anoche que salí ando con mi niña muerta del hambre, no tengo dinero y no me están aceptando en ningún lado los billetes de 100», relataba a AFP Bismary Rivero, un ama de casa de 39 años que llegó a la fila del BCV en caracas tras viajar 450 km desde Punta de Mata.

Avalancha en la frontera con Colombia

Cientos de venezolanos cruzaron ayer uno de los pasos fronterizos hacia Colombia en protesta por la falta de efectivo en su país y desafiando la orden de Nicolás Maduro de mantener cerrado el acceso al territorio por vía terrestre. «Había mucha gente esperando cruzar la frontera y aprovecharon cuando nosotras saltamos los cercos», dijo a AFP Claudia Pérez, una administradora de 41 años que vive en el poblado limítrofe de Ureña y junto a unas 400 personas se arriesgó a pasar al otro lado, en su caso, para comprar medicinas. La última ocurrencia de Maduro fue denunciar ayer que la razón por la que los nuevos billetes, que debían entrar en circulación el jueves, no han llegado al país es un «sabotaje internacional» para afectar la economía venezolana. Prometió que de madrugada llegaría una «buena cantidad» de los nuevos billetes y monedas.