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«Si no cumplías los objetivos no te dejaban ni ir al baño»

Luis Fernández
Luis Fernández REDACCIÓN

ACTUALIDAD

Los teleoperadores denuncian las condiciones de un sector que emplea a 2.000 personas. Los trabajadores anuncian nuevas protestas después de la segunda jornada de huelga

29 nov 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Trabajan pocas horas, mal remuneradas y sometidos a una fuerte presión para conseguir los objetivos de ventas. Así podrían resumirse las condiciones laborales de los aproximadamente 2.000 empleados que tiene el sector de los teleoperadores en Asturias y que en la actualidad no tienen convenio. Denuncian, por ejemplo, que les obligan a mentir para vender los productos o que para poder ir al baño primero tienen que cumplir los objetivos. Algunos critican que la situación es insostenible mientras que patronal y sindicatos negocian un acuerdo que parece lejano, ya que las centrales sostienen que los empresarios ni se han presentado a las últimas reuniones. Por ello, ayer se vivió una nueva jornada de huelga que se suma a la celebrada hace 15 días. Todavía no hay cifras oficiales de seguimiento pero algunas fuentes señalan que, tal y como ocurrió en la anterior, se superó el 70% en el Principado. Si no se desbloquea la situación, anuncian más parones para la próxima semana.

Los teleoperadores reconocen que las condiciones varían mucho de una compañía a otra, ya que mientras que las más grandes respetan el convenio, las que califican de «piratas» o «empresas blancas» suelen ser las que más irregularidades cometen. El grupo de Facebook Asturias por el Empleo se ha convertido en las últimas fechas en una de las principales herramientas de denuncia de los trabajadores de la región (tiene más de 36.000 seguidores) y es la plataforma que ha servido para conseguir el contacto de alguno de los afectados. Entre ellos está María García, una mujer de 46 años, de Gijón, que denuncia los excesos que se cometen. Lleva más de 4 años trabajando y ha pasado por varias empresas del sector. Denuncia su precarización. En uno de esos empleos «trabajaba 5 horas al día, me aseguraban por 2 y me pagaban 430 euros cuando por convenio deberían ser 670 euros aproximadamente», asegura. Su explicación es contundente, pero hay más. «No existían las pausas de cinco minutos de visualización de datos y no te dejaban ni levantarte para ir al baño. Eso sí, si cumplías objetivos incluso te dejaban tomar un café».

En sus cuatro años en el sector García ha trabajado en varias compañías y aunque ha mejorado, relata historias realmente sorprendentes. «En una de las empresas en las que estaba nos obligaban a mentir para vender, por lo que me fui», asegura, antes de añadir que «es un sector en el que son todo trampas». La lista de quejas es prácticamente interminable, ya que García, que sigue trabajando como teleoperadora aunque en otra empresa, asegura que «en muchos casos se fomenta la rivalidad entre compañeros, por lo que sea crea muy mal ambiente de trabajo».

El caso de María no es una excepción, si no que son quejas generalizadas entre los trabajadores del sector. Ese es el caso de Carmen González, que aunque asegura que la situación está complicada en todos los ámbitos laborales «el sector ha empeorado mucho, cada vez se exige más y las retribuciones son bajas». Aunque hace años que dejó la rama de actividad para dedicarse a otra más acorde a su formación, recuerda que cuando trabajaba concertando citas por teléfono para que luego fuesen los comerciales a vender «te contrataban por cuatro horas pero no podías parar hasta que cumplías los objetivos». «Tenías dos opciones, o seguías hasta que cumplías lo que te mandaban o si te levantabas y te ibas ya no volvías al día siguiente», sentencia. «Cuando yo empecé, hace 8 años, el sector no estaba tan explotado y de esa primera etapa tengo buen recuerdo, pero luego todo empeoró y la verdad que es que ahora todo lo que tiene que ver con las ventas está mal», concluye.

Cursos de formación

Además de sus condiciones, los teleoperadores también denuncian la práctica de las grandes empresas de formar a los trabajadores pese a que finalmente no les contratan. Aunque reconocen que no conocen el motivo, sostienen que todas las semanas imparten cursos de formación y que en muchas ocasiones no contratan a ninguna de las personas que asistieron a las clases. A pesar de ello, afirman que la semana siguiente vuelven a hacer los mismo, por lo que no entienden para qué imparten esos cursos.

 Negociación del convenio

Los trabajadores llevan dos años sin convenio, ya que los agentes sociales todavía no han alcanzado un acuerdo. Y parece que la situación no se desbloqueará a corto plazo. El acuerdo actual recoge una tabla salarial, para una jornada de 39 horas semanales, de entre 946 euros brutos al mes y 1196 euros en función de la categoría profesional. El problema es que, según los trabajadores, las empresas no suelen ofrecer este número de horas, si no que lo más habitual son jornadas de entre 30 y 35 horas semanales, por lo que el sueldo se reduce significativamente.

Uno de las reivindicaciones de los sindicatos es una subida salarial, aunque desde la patronal no aceptan ni tan siquiera aumentar el IPC. Fuentes de UGT denuncian que la patronal aspira a congelar salarios, pretende rebajar las horas médicas haciéndolas proporcionales a las horas de contrato y aumentar la banda horaria para que las empresas puedan tener a los empleados a su disposición en función de sus necesidades, con la dificultad para conciliar la vida familiar que ello supone. Además, recuerdan que esta situación se produce en un sector con gran predominio de los contratos a tiempo parcial y que utiliza las ETT para cubrir las eventualidades, una práctica que se traduce en un empobrecimiento de las condiciones laborales.