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El caso Diana Quer encara los 90 días con diferentes líneas de investigación abiertas

ACTUALIDAD

MARCOS CREO

El entorno del padre de la joven madrileña mantiene que descartan la opción del rapto. SIGUE AQUÍ TODA LA INFORMACIÓN

14 nov 2016 . Actualizado a las 17:13 h.

Diana Quer desapareció hace hoy 83 días y los responsables del caso siguen trabajando en varias líneas de investigación que no ayudan a concretar qué paso en la madrugada del 22 de agosto, cuando la joven madrileña fue vista por última vez en su localidad de veraneo durante los últimos 16 años, A Pobra do Caramiñal. La tesis que cobró fuerza durante los últimos días apunta a que la joven habría sido víctima de un rapto, algo que el entorno del padre, Juan Carlos Quer, niega de forma tajante.

Las fuentes consultadas por La Voz reconocen que esta posibilidad sigue siendo una de las opciones en la que se trabaja, pero no la única ni, aparentemente, la principal. Es más, esta línea de trabajo sería defendida como la más cercana a la realidad por una parte de la investigación, pero no por la totalidad de sus integrantes, que apuestan por otras alternativas. Una de esas tesis se fundamenta en que Diana Quer se habría subido al coche de alguien conocido -el nexo de unión entre el conductor y la joven, al parecer, sigue siendo un misterio- con el que habría quedado previamente y siempre con la intención de acabar regresando a casa esa misma madrugada, ya que en su vivienda de veraneo seguían todas sus pertenencias.

Otra opción es que la desaparecida, cuando regresaba a casa por el paseo del Arenal de A Pobra o ya en el puente de San Antonio, se hubiera encontrado con alguien que la conocía y que se hubiera ofrecido a llevarla en coche para evitar que recorriera sola y a pie el oscuro camino que hay desde la zona citada hasta su chalé. Dando por ciertas cualquiera de estas posibilidades, lo que no está demostrado es qué pasó después para que la joven siga desaparecida y la investigación encare los 90 días sin que se trabaje sobre una única tesis policial.

Patrón concreto

Las mismas fuentes recuerdan que las investigaciones sobre desapariciones de personas suelen ser tan complejas como largas. Por eso, recuerdan que los 83 días transcurridos desde que faltó Diana Quer, si se comparan con la duración media de otras investigaciones similares, es poco tiempo, aunque, en este caso, parezca mucho por el tratamiento que está recibiendo en los medios de comunicación desde el principio.

Una de las incógnitas que existe en este caso tiene que ver con el teléfono móvil de la joven, que fue localizado por un mariscador el 27 de octubre en la ensenada del río Beluso, en el entorno del muelle de Taragoña, en donde varios testigos aseguraron haber visto a la joven entre las tres y las cuatro de la madrugada del 22 de agosto. A los pocos días trascendía que el estado de las piezas clave del celular (las tres memorias y la tarjeta sim) estaban en buen estado y que únicamente necesitaban un proceso de limpieza y secado para ser reinstaladas sobre una placa base nueva. ¿El objetivo? Recuperar los contenidos del dispositivo hasta el mismo momento en el que se apagó.

El plazo que se dio para completar ese minucioso trabajo técnico era de unos 11 días, que empezó a contabilizarse entre el 29 o 30 de octubre, jornadas de fin de semana en las que hay constancia de que la Guardia Civil, a través de su unidad de Criminalística, empezó a «resucitar» el móvil. Sin embargo, ahora que han pasado esas jornadas, no ha vuelto a trascender ninguna información sobre el celular. Algunas fuentes han dejado caer que no se tienen las claves para acceder al dispositivo, aunque otras aseguran lo contrario y sostienen que los códigos sí están en manos de los agentes.

De hecho, este cruce de filtraciones, sobre todo desde el 1 de noviembre, ha derivado en la aparición de diferentes informaciones sobre el avance del caso que son contradictorias, aunque, tal vez, esa sea realmente la finalidad que se está buscando para desconcertar mientras los investigadores siguen avanzando en el caso.