El «cómico», la «lobbista» y los medios

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

ACTUALIDAD

09 nov 2016 . Actualizado a las 13:53 h.

El «cómico» es el presidente 45 de los Estados Unidos. Como ya ha salido publicado, Que Dios perdone a América. El cómico le ha ganado a la «lobbista». El populismo es un hecho. No hay marcha atrás. Veremos si la siguiente no será en el corazón de Europa, con Marine Le Pen presidiendo La Grandeur. El populismo no es fenómeno del siglo XXI. Hitler creció y amamantó en sus pechos a este movimiento que provocó terremotos en la Historia. ¿Será Donald un terremoto? Lo veremos. Pero hagamos un poco de autocrítica. En los medios de comunicación, el presunto cuarto poder, tenemos mucho que reflexionar. No cumplimos uno de los papeles que hacen que el periodismo sea un oficio maravilloso. No sabemos desmontar a estos personajes antes de que lleguen a la cumbre. Nos quedamos en la anécdota, en lo superfluo, en las salidas de tono, en la crónica de ambiente, en el colorismo, que solo debería ser colateral en nuestro trabajo, y nos olvidamos de hacer una labor seria de investigación para que estos fenómenos no crezcan. Al revés, los jaleamos como personajes curiosos, porque los creemos insustanciales, hasta que terminan por crecer y convertirse en estrellas difíciles de batir. ¿Cómo ha podido llegar Trump hasta la Casa Blanca tras decir barbaridades sobre las razas, el aborto o las mujeres? Pues ayudándole sin querer a multiplicar hasta el infinito y más allá todos sus delirios. Los reproducimos sin parar y de forma instantánea, con un ejercicio de la profesión periodística que pone todo el mérito y la eficacia en la rapidez y olvida la esencia, la veracidad y la reflexión. Grandes cabeceras americanas han caído en el periodismo de reality. Es el periodismo de estampida. Se llama alimentar monstruos.