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El bólido diurno avistado desde Galicia apareció en Portugal y dejó de verse en el Cantábrico

Tamara Montero
tamara montero SANTIAGO / LA VOZ

ACTUALIDAD

Trayecto del cometa y puntos de avistamiento
A. L. C.

La USC investiga el posible impacto de otro objeto en mayo

01 nov 2016 . Actualizado a las 18:17 h.

El pasado jueves, ardía el cielo al mismo tiempo que las redes sociales. Internet se llenaba de mensajes sobre el avistamiento de un objeto en llamas en el cielo. Llegaron de diversos puntos de Galicia, de Castilla y León, de Asturias, Cantabria y hasta de Aragón, Extremadura y Madrid. Hubo quien llamó a las autoridades pensando que había caído en Lugo. Pero no fue así. El Observatorio Astronómico Ramón María Aller de la Universidade de Santiago (USC) ha conseguido determinar la trayectoria de ese bólido, que, aunque parecía que pasaba rozando cabezas, se hizo visible a cien kilómetros de altitud en el norte de Portugal y se desplazó hacia la costa central asturiana, donde dejó de verse a unos 40 kilómetros de altitud.

Así lo explica José Ángel Docobo, responsable del observatorio universitario, que también advierte de que es probable que se deshiciese completamente antes de tocar suelo y, de haber caído algún resto, probablemente lo habría hecho en el mar Cantábrico. Cosa distinta es el bólido diurno que se observó el pasado 17 de mayo. A las cuatro de la tarde, los vecinos de las zonas de Tui, O Porriño y A Guarda escucharon un enorme estrépito. Ese ruido pudo ser el impacto del bólido diurno que se había observado. Los investigadores creen que en este caso sí pudo haber impactado en tierra y tienen «sospechas» de la zona en la que podrían hallarse meteoritos.

De encontrar esa masa cósmica, sería la ocasión número 16 en todo el mundo en la que podría documentarse la trayectoria de un bólido desde su entrada en la atmósfera hasta el impacto final. El observatorio de la USC ya participó en otra de estas investigaciones: la de un bólido que cayó en enero del 2004 y que dejó una estela de meteoritos en Palencia. La trayectoria era muy semejante a la del avistado el pasado jueves.

Aunque impresionantes, los avistamientos de bólidos son más habituales de lo que parece. Según Docobo, puede haber, de media, un avistamiento de un bólido nocturno cada dos meses. Eso, los muy brillantes, porque los que son poco brillantes resultan incluso más usuales.

Cosa distinta es un bólido diurno como el que incendió las redes el pasado jueves. Que un bólido sea visible a plena luz del día significa que tiene un tamaño considerable y un brillo excepcional. La red de investigación sobre bólidos y meteoritos detecta cada año unos 500 bólidos a través de treinta estaciones.