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La promesa de Hernando de hacer una oposición firme no aplaca a los críticos

Enrique Clemente Navarro
enrique clemente MADRID / LA VOZ

ACTUALIDAD

BENITO ORDOÑEZ

El portavoz trata de desmarcarse de Rajoy y le recuerda que la abstención no es apoyo

28 oct 2016 . Actualizado a las 16:25 h.

Estaba ante el discurso más difícil e importante de su ya larga carrera política. Antonio Hernando había defendido hasta hace muy poco el «no es no». Llegó a decir que la abstención supondría para el PSOE perder «absolutamente toda» su «credibilidad» y «traicionar la confianza de los votantes». Con esos precedentes, tuvo que defender desde la tribuna, ante los diputados, entre ellos algunos de su partido que siguen abogando por el no, la abstención. Misión casi imposible. Su promesa de hacer una oposición «firme y constructiva» no convenció a los críticos. El portavoz socialista trató de hacer compatibles el rechazo a Mariano Rajoy, la abstención y el esbozo de un programa alternativo. «Nos sobran razones para no confiar en Rajoy, pero no hay razón para mantener el bloqueo político y llevar a los españoles a unas nuevas elecciones», señaló. «Nuestra abstención el sábado le permitirá formar Gobierno, pero no es un apoyo a su Gobierno ni a sus políticas», añadió. «Usted no nos gusta como presidente del Gobierno porque no nos gustan sus políticas», insistió.

Poner fin a la parálisis

Pese a ese rechazo, el PSOE se abstendrá, dijo, por responsabilidad, para evitar las terceras elecciones. «Hoy ya no valen los brindis al sol en favor de una mayoría distinta», señaló. Un dardo dirigido a Pedro Sánchez, que lo seguía intentando antes de dimitir. «Pensamos que hoy España nos necesita», aseguró. Para marcar distancias con el PP, expuso la hoja de ruta de lo que quiere hacer el Grupo Socialista: rectificar la reforma laboral, lograr un pacto educativo y derogar la Lomce, revitalizar el Pacto de Toledo para garantizar las pensiones, luchar contra la corrupción y afrontar el desafío secesionista. Su objetivo será rectificar las políticas del PP. «Nos vamos a hacer respetar como oposición», le dijo a Rajoy.

En clave interna, dijo que muchos socialistas defendieron el no con convicción y ahora la abstención de igual forma y «todos seguimos siendo socialistas». Sostuvo que el tiempo dará la razón al PSOE, como pasó con el abandono del marxismo, la reconversión industrial, la ruptura con UGT o el sí a la OTAN.

Su discurso no convenció a los críticos, que no lo aplaudieron. Solo al final lo hicieron tímidamente, incluido Sánchez. Este ni siquiera reaccionó cuando elogió que aceptara el encargo del rey «de forma valiente y responsable». Diputados afines a Sánchez calificaron de «decepcionante» el discurso del portavoz y «humillante» que Pablo Iglesias, dijeron, lidere la oposición. Además, señalaron que Hernando no era la persona adecuada para defender la abstención y le reprocharon que aceptara hacerlo. Sánchez se limitó a decir que es «un buen parlamentario».

La gran incógnita sigue siendo qué hará el exlíder socialista. El presidente de la gestora, Javier Fernández, quiso rebajar la tensión ante la votación de mañana en la que varios diputados dirán no a Rajoy en contra de lo establecido por el comité federal. Respecto a Sánchez, dijo que no se le ocurre decir a «alguien que ha sido secretario general del partido lo que tiene que hacer». Y añadió que no está pensando en sancionar a los diputados rebeldes, sino en que «voten lo que les hemos dicho». «No está en mi cabeza expulsar a nadie», insistió.