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«El último recuerdo es mi tía lavando los platos, y el siguiente, todos muertos», dice el presunto homicida de Pioz

Javier Romero Doniz
JAVIER ROMERO REDACCIÓN / LA VOZ

ACTUALIDAD

El joven brasileño asegura no recordar el momento en que mató a sus tíos y primos, pero sí estar lleno de sangre en la casa

27 oct 2016 . Actualizado a las 07:48 h.

La memoria de Patrick Nogueira se convirtió en selectiva en cuestión de días. El pasado viernes aseguraba que, sin saber los motivos, ya no recuerda de qué manera mató a sus tíos, Marcos Campos y Janaina Santos, y a los hijos de ambos. Lo que sí sabe es que se presentó en la casa que esta familia de Brasil tenía alquilada en Pioz, provincia de Guadalajara, para visitarlos. Eso sí, armado con una navaja, bolsas de plástico y cinta americana. Lo ocurrido en el tiempo que transcurrió hasta recuperar la memoria, y darse cuenta de que todos estaban descuartizados, resulta una incógnita para el autor confeso de este cuádruple crimen: «El último recuerdo de mi tía es lavando los platos, y el siguiente de todos muertos», en alusión a los dos niños pequeños que acompañaban a su madre.

El testimonio íntegro de Patrick Nogueira, al que ha tenido acceso La Voz de Galicia, recoge las filias y fobias que sentía por sus parientes más próximos en España. Una relación de amor y odio que, en parte, estaría motivada por los celos recíprocos que su tío muerto y él mismo asesino confeso se profesaban. Este joven reconoce que su tío le ocultó que se trasladaban a Pioz, a la vez que asegura desconocer el motivo. Sin embargo, una preguntas después, Nogueira confiesa haber oído el nombre de la urbanización a la que se mudaron, y que por eso pudo localizarlos. A renglón seguido añade que su tío «tenía celos y pensaba que yo podía tener una relación con su mujer, algo que ella le negó siempre y que él nunca me manifestó». De hecho, Patrick deja entrever en su declaración que «ese pudo ser el motivo de que dejaran sin avisar la anterior casa en la que vivían en Torrejón y sin recoger buena parte de sus cosas».

El último crimen

El tío Carlos llegó, horas después y ya de noche, a la casa. Entró por el garaje, y su sobrino lo esperaba en el pasillo. «Me quedé dentro de la vivienda sabiendo que había matado a la tía y a los niños, pero sin recordar de qué manera. No sé qué le dije cuando llegó, sé que no me preguntó por su mujer e hijos. La última imagen que tengo de él es frente a mí en el pasillo hablando normal y tranquilo, aunque seguro que estaba sorprendido de verme. Estábamos sentados hablando y él quiso encender una luz, pero yo tampoco recuerdo si estaba nervioso. La siguiente imagen que tengo de mi tío es muerto».

A partir de ese momento, y con la lucidez recuperada, Patrick Nogueira se metió en la ducha y en una cama: «No podía dormir, pero tampoco recordaba haberlo acuchillado, solo recuerdo sangre y personas en el suelo». Lo siguiente que hizo fue abandonar la casa dejando allí los cadáveres, que fueron localizados dos meses después del crimen por el mal olor que desprendían.

«Nunca me sometí a tratamiento por ver sombras humanas, no le daba importancia»

Las lagunas mentales de Patrick Nogueira se remontan a la adolescencia, tal y como recordó en la declaración realizada el pasado día 21: «Me pasó con 16 años en clase cuando apuñalé a un profesor. No sé por qué recuerdo unas cosas y otras no, es como si algunas no existieran en mi cabeza y otras sí. No se en qué momento me vino a la cabeza hacer daño a mi tío y su familia, nunca me sometí a tratamiento médico por ver sombras humanas, no le daba importancia y nunca consideré que fuera una cosa alarmante porque me sucede desde los 10 años».

Nogueira, siguiendo la parte de la declaración en la que asegura que sufre trastornos paranoicos y tiene visiones, reconoció también en esta primera comparecencia judicial que «alguna vez oí voces, y veo cosas extrañas con más frecuencia. Fui al psiquiatra para explicarle que veía formas casi humanas, cosas desfiguradas, demonios, aunque recientemente no me ha pasado esto».

Nueva conexión gallega

Este joven de origen brasileño declaró que su tío Marcos le había sido infiel a su mujer, y que ella se lo hizo saber, algo que había provocado la necesidad de buscar nueva casa para dejar atrás el tropiezo. También niega que él acompañara a su tío a Pioz para alquilar la casa en la que acabaría muriendo junto a su esposa e hijos. Un vivienda unifamiliar que pertenece a un gallego, concretamente de la zona pontevedresa de O Porriño. Ayer, el titular del inmueble, declinó hacer cualquier declaración a La Voz por lo delicado de la situación.