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Sánchez aviva el suspense sobre su voto y la gestora no logra reducir a los rebeldes

ACTUALIDAD

Hernando advierte por carta a los críticos que deben acatar la decisión de abstenerse

27 oct 2016 . Actualizado a las 07:35 h.

La gran incógnita que se mantiene en el debate de investidura, una vez descontado que Mariano Rajoy la superará el sábado, es qué harán los diputados socialistas, cuántos votarán no, saltándose la disciplina de voto, y, sobre todo, qué decisión tomará Pedro Sánchez. El ex secretario general asistió este miércoles al Pleno del Congreso y anunció que este jueves votará no, pero no reveló qué hará el sábado, que dijo «será otro día».

El presidente del grupo parlamentario, Antonio Hernando, que fue la mano derecha de Sánchez en la defensa a ultranza del «no es no», envió ayer una carta a los diputados socialistas advirtiéndoles de que deben acatar la abstención que fue aprobada por el comité federal el pasado domingo. Los siete representantes del PSC más, al menos, otros cinco afines a Sánchez han anunciado que dirán no al líder popular en la segunda votación, pese a los reiterados avisos que les ha lanzado la gestora.

No cabe voto de conciencia

En la carta que remitió a los 84 diputados socialistas, Hernando les explica que la resolución que adoptó el máximo órgano del partido entre congresos es un «mandato expreso» para todos ellos. Señala que no corresponde al pleno del grupo parlamentario decidir el sentido del voto, sino que, de acuerdo con el artículo 17 de los estatutos del partido, debe atenerse a lo que ha dispuesto el comité federal. Asimismo, rechaza que se pueda aplicar el artículo 33 del reglamento interno, que prevé que en determinadas circunstancias excepcionales se permita la libertad de voto por razones de conciencia, ya que eso solo es posible si la decisión la toma el grupo parlamentario. Rebatía así el argumento de Odón Elorza para justificar su voto en contra de investir a Rajoy.

La gestora que preside Javier Fernández y controla férreamente Susana Díaz trata de minimizar al máximo las fugas hacia el no, que podrían ser unas 15. Pero los críticos resisten, tanto los que van a aceptar la disciplina de voto como los que no se mueven del no. En la reunión que celebró ayer el grupo parlamentario, bajo la presidencia del portavoz de la gestora, Mario Jiménez, y a la que no asistió Sánchez, varios diputados volvieron a pedir que la abstención sea de mínimos, es decir de los 11 diputados que son los estrictamente necesarios para que Rajoy salga investido. La reunión terminó sin que ambos bandos acercaran posturas.

Antes de que empezara la reunión, el ex secretario de organización, César Luena, la descalificó dando a entender que ya estaba todo hecho y no se iban a atender las razones de los críticos. «No sé para qué venimos si ya está todo decidido», afirmó.

En nombre del PSC intervino Meritxell Batet, cabeza de lista por Barcelona y muy cercana a Sánchez, para defender la posición acordada el martes por el consejo nacional. Luena, el expresidente del Congreso, Patxi López, el diputado valenciano José Luis Ábalos, la diputada cacereña Pilar Lucio y la balear Sofía Hernanz defendieron la abstención técnica.

Abalos, quien siempre ha defendido el no, se ofreció a ser uno de once abstencionistas como gesto de buena voluntad. No hablaron cuatro de los diputados que votarán no, Odón Elorza, Susana Sumelzo y las independientes Zaida Cantera y Margarita Robles. El diputado por Guipúzcoa explicó que había solicitado intervenir para defender el voto en conciencia que prevé el artículo 33 del reglamento del grupo pero no le dieron la palabra.

A favor de la abstención

Pero tanto Hernando como Jiménez no dejaron otra opción que la abstención en bloque de todo el grupo, siguiendo lo ordenado por el comité federal. Una decena de diputados intervinieron para respaldar la posición de la dirección, entre ellos los andaluces José Antonio Torres Mora y Gregorio Cámara, el vasco Eduardo Madina, los castellano-leoneses Soraya Rodríguez y Pedro Muñoz, el extremeño César Ramos, el valenciano Ciprià Ciscar, el aragonés Íñigo Urquizu y el castellano-manchego José Miguel Camacho.

Voces del PSOE piden rebajar la tensión con el PSC

La decisión del consejo nacional del PSC de votar no a Mariano Rajoy con 241 votos a favor y solo una abstención plantea la cuestión de cómo reaccionará el PSOE. Tiene tres opciones: romper la relación que data de hace 38 años, replantearla de forma que los socialistas catalanes queden fuera de los órganos de gobierno del PSOE o dejar las cosas como están. De momento, no hay una decisión clara y sí diversas opiniones. Desde la del presidente castellano-manchego, Emiliano García-Page, quien ha hablado de «divorcio», a los que abogan por calmar las aguas y minimizar los daños. El exministro Josep Borrell, quien ha emergido como referente para un sector del partido, reclamó ayer mantener la relación, porque si esta se rompe, hay que echarse «a temblar por la unidad de España». Como representante de los que son partidarios de bajar la tensión, el presidente valenciano, Ximo Puig, pidió una «alianza efectiva» con el PSC porque sin él el PSOE perdería» su «propia capacidad de ser la gran alternativa que es», y confió en que se encuentren «espacios de diálogo para no destruir lo que ha costado tanto construir».

La gestora calificó de «ruptura unilateral de la leal unidad de acción» la decisión del PSC. Pero ayer uno de sus vocales, Francisco Ocón, se desmarcó del comunicado: «Ni comparto la forma, ni el fondo, ni el mensaje transmitido. PSOE y PSC son vitales para España». Y denunció que la gestora «ni se reunió, ni se informó a sus miembros, ni se pidió opinión a nadie». En la misma línea se pronunció otro vocal, el expresidente de Baleares Francesc Antich.

El representante de Ágora Socialista, Eduardo Valencia, el único que en el consejo nacional del PSC no votó a favor del no a Rajoy, defendió que es necesario desbloquear cuanto antes la gobernabilidad de España.