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La madre sexagenaria de Lugo: «Estoy desesperada por irme del hospital y llevar a casa a mi milagrito»

Xosé Carreira LUGO / LA VOZ

ACTUALIDAD

Lina Álvarez sigue hospitalizada a la espera de más pruebas

18 oct 2016 . Actualizado a las 10:13 h.

Lina, la «bebé milagro» cumplió ayer su primera semana de vida. Sigue con su madre sexagenaria en el hospital de Lugo a la espera de que los médicos decidan que las dos puedan irse definitivamente. «Estoy desesperada por irme del hospital y llevar a casa a mi milagrito, no me llega el momento», explicó ayer la mamá de 62 años. Lina Álvarez quiere que la bebé ocupe por fin la cuna que le ha preparado en una habitación, pero ese momento se retrasa. Y, mientras, la expectación crece. Ayer, el gran vestíbulo del centro hospitalario se convirtió en un improvisado plató de televisión. Cámaras y fotógrafos aguardaban la salida de la madre tardía porque esta ha anunciado repetidamente que se dejará fotografiar solo cuando reciba el alta. Hubo revuelo mediático, pero Lina no salió de su habitación.

«Por la mañana, los ginecólogos me dijeron que por ellos me podía marchar de alta, pero falta una ecocardiografía que no me harán hasta mañana [por hoy]. Y estoy desesperada, porque me encuentro bien, ya llevo mucho tiempo aquí y estoy mejor en mi casa con esta criatura tan «bueniña». «Estoy ‘chochiña’ por ella», contó la madre.

Entre el grupo de fotógrafos, cámaras y periodistas que ayer aguardaron la salida de la que es una de las madres más veteranas de España, circuló por momentos la sensación de que no habría imagen del día. «Posiblemente la tenga vendida», se comentaba. «Eso es totalmente mentira. No me dedico a eso. No vendí nada. Cuando salga la tendréis todos. La maldad de alguna gente es asombrosa», precisó la médica lucense.

Ajena a tanto revuelo, la pequeña Lina duerme y duerme, casi sin parar. La despiertan cada dos o tres horas para darle mini biberones. Toma una docena al día, pero ahora con mayor cantidad. Además, su madre sigue dándole el pecho en ocasiones.

La médica no deja de recibir llamadas e incluso peticiones de otras mujeres para que les informe de la clínica en la que le practicaron la fecundación con un embrión ajeno por 3.000 euros. Sevilla, Asturias, Barcelona, Londres... Estas son algunas de las ciudades desde las que tuvo llamadas. Mantiene en secreto el nombre del centro y también del ginecólogo. «Lo único que les puedo decir a todas esas mujeres deseosas de ser madres es que se informen a través de Internet y encontrarán centros en los que recibirán atención», apuntó.

Cuando supo que su salida del hospital estaba causando tanto interés, advirtió: «La verdad es que no me lo esperaba. Pero ya veo que mi caso está llegando a muchas partes del mundo. El domingo celebraron en Argentina el día de la madre y hasta de Buenos Aires me llamaron para participar en un programa de radio en directo».

«A ver si hoy me toca y, por fin, puedo marchar a mi casa. ¡Tengo también a Chiquito (su hijo de 28 años con parálisis cerebral) y a Samuel (que tuvo con 52 años)! ¡Pero no están olvidados!», dijo.