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La agonía se instala en Alepo en medio de la fractura entre EE.UU. y Rusia

Laura Fernández Palomo AMÁN / CORRESPONSAL

ACTUALIDAD

OMAR HAJ KADOUR | afp

Moscú desoye el ultimátum de Kerry, cuando se cumple un año de su intervención

30 sep 2016 . Actualizado a las 07:24 h.

La situación que vive Alepo es la peor «catástrofe humanitaria jamás vista en Siria» en los cinco años de guerra. La frase es del jefe de operaciones humanitarias de la ONU, Stephen O'Brien. Alepo agoniza y las Naciones Unidas exigen a las potencias internacionales que busquen la forma de detener la matanza. Algo que parece, ahora mismo, inviable, ante la fractura cada vez mayor entre EE.UU. y Rusia. Washington confirmó ayer que está «a punto de suspender su diálogo» con Moscú para impulsar un alto el fuego y un proceso de paz en Siria, mientras que el Kremlin volvió a dejar claro que no va a aceptar las exigencias.

Hace justo un año, Bachar al Asad iba perdiendo la guerra, cuando llegó Rusia para salvarlo. Aunque ya lo apoyaba con financiación militar, su intervención directa fue determinante para cambiar el curso del conflicto. Un año después, el Ejército del régimen sirio avanza en dirección a la simbólica y estratégica Alepo. Todo gracias al apoyo de los bombardeos de su aliado. Un apoyo que el Kremlin no piensa frenar pese al ultimátum lanzado por el jefe de la diplomacia estadounidense, John Kerry.

El portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, recalcó que la aviación rusa proseguirá «su operación de apoyo a la lucha antiterrorista de las fuerzas armadas sirias».

La reacción tuvo la respuesta de Kerry: «Estamos a punto de suspender el diálogo porque es irracional, ante los bombardeo que están teniendo lugar, estar ahí sentados tratando de tomarse las cosas en serio». Moscú también hizo oídos sordos a la petición de Angela Merkel y Recep Tayyip Erdogan, que le recordaron su «responsabilidad» para reducir la violencia.

Rusia rechazó también la propuesta de un alto el fuego de siete días y abogó por una «pausa humanitaria» de 48 horas. El viceministro de Exteriores, Serguéi Riabkov, considera inaceptable una tregua de una semana porque los terroristas aprovecharían la pausa para reorganizarse y dotarse de suministros.

Los bombardeos continuaron ayer sobre los barrios de Al Misir y Qadi Askar, y en el Proyecto 1070 y Al Ramusa, donde el Ejército sirio abrió los frentes de la ofensiva terrestre.

«Terrible descenso»

Los ataques contra centros sanitarios afectan a la vulnerabilidad de los 250.000 civiles asediados. Ramzy pidió la evacuación de 600 heridos porque no pueden recibir un tratamiento adecuados. En la ciudad apenas quedan medicinas para los heridos ni alimentos para un cuarto de la población. «El este de Alepo, en este momento, no está al borde del precipicio. Está en un terrible descenso al abismo despiadado e implacable de una catástrofe humanitaria como ninguna de las que hemos visto en Siria», explicó O’Brien ante el Consejo de Seguridad de la ONU.