Authorization Required

This server could not verify that you are authorized to access the document requested. Either you supplied the wrong credentials (e.g., bad password), or your browser doesn't understand how to supply the credentials required.

La refundación que prometió la UE tras el triunfo del «brexit» se desinfla

Cristina Porteiro
cristina porteiro BRUSELAS / CORRESPONSAL

ACTUALIDAD

LOUISA GOULIAMAKI | afp

Las divisiones por la crisis migratoria y política amenazan la cumbre de Visegrado

11 sep 2016 . Actualizado a las 10:12 h.

El brexit no fue «la razón» sino «la consecuencia de la situación de Europa», defendió recientemente el primer ministro húngaro, Viktor Orbán. El líder magiar se refería al abanico de crisis sin resolver que acumula la UE. Fueron catalizadores del «no» en el referendo británico de permanencia celebrado el pasado mes de junio. El resultado marcó un antes y un después, un «punto de ruptura», según la canciller alemana, Angela Merkel, que podría poner en peligro los proyectos comunes de los 27. ¿Qué rumbo debe tomar la UE? ¿Debe refundarse o avanzar hacia una mayor integración? Son algunas de las cuestiones que tratarán de resolver los líderes europeos el próximo viernes en Bratislava. A la cumbre no asistirá la primera ministra del Reino Unido, Theresa May. Se da por hecho que su país ya no tiene voz ni voto para decidir hacia dónde debe girar el timón de la UE. Las reuniones preparatorias se multiplicaron en el mes de agosto. Todos los líderes acuden con la lección bien preparada, pero divididos. Las diferencias amenazan la refundación deseada.

Visegrado

Los cuatro jinetes del apocalipsis se han reencarnado en los líderes de Visegrado [Hungría, República Checa, Polonia y Eslovaquia] que no pierden ocasión para culpar a Bruselas de la falta de respuesta y eficacia europea a las plagas o crisis que la azotan. Han coordinado una ofensiva para echar al traste la política migratoria de reparto de refugiados por cuotas que defiende Alemania, a sabiendas de que la inmigración es el mayor motivo de preocupación para el 48% de la población en la UE, según el Eurobarómetro. Ese porcentaje alcanza picos más altos en sus propios países, donde los inmigrantes no son bienvenidos. Los cuatro líderes han formado una entente para evitar que la Comisión Europea concentre más poder. Abogan por repatriar competencias a los Gobiernos nacionales y paralizar el proceso de integración, a excepción de las medidas encaminadas a reforzar la seguridad de las fronteras.

Alianza del Sur

«La discusión sobre el futuro de Europa no puede ser confiscado por el grupo de Visegrado», sentenció el líder griego, Alexis Tsipras, al término de la reunión que mantuvo esta semana con sus homólogos mediterráneos en Atenas. Los países del sur tratan de articular una estrategia común, no solo en materia migratoria para equilibrar la balanza frente a Centroeuropa, también en el terreno económico, tercera preocupación para los ciudadanos europeos (19%). Tras media década de recortes y asfixia presupuestaria impuesta por los halcones del euro, las economías meridionales (Francia, Portugal, España, Italia, Malta, Chipre y Grecia) necesitan hacer contrapeso a la penitencia impuesta por los vecinos del norte, férreos defensores de la disciplina fiscal. No solo demandan tiempo y flexibilidad para poner las cuentas en orden sino un volantazo hacia las políticas de estímulo y crecimiento en un momento de sequía económica. Será otro de los caballos de batalla en los márgenes de la cumbre.

¿Qué tiene que decir Bruselas?

La guerra abierta para perfilar el futuro de la UE ha dejado fuera de juego al presidente de la Comisión, Jean Claude Juncker. El luxemburgués trata de recuperar el terreno perdido frente a euroescépticos y populistas. El margen de maniobra es limitado. Muchos de los líderes que acudirán a Bratislava se enfrentarán en breve al escrutinio de una ciudadanía cada vez más desapegada. Hungría someterá en octubre a referendo el sistema de cuotas europeo. Austria se enfrentará a una segunda vuelta con un partido ultraderechista en pugna por la victoria. Italia ratificará en referendo los cambios propuestos por Renzi. Alemania, Francia y Holanda celebran elecciones en el 2017 con el riesgo de que euroescépticos y xenófobos alcancen el poder. Con los gobiernos obsesionados con la política doméstica, Juncker tendrá muy difícil recuperar el pulso integrador.