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Condenado un cabo de la Brilat por agredir a un sargento que estaba saliendo con su expareja

Alfredo López Penide
López Penide PONTEVEDRA / LA VOZ

ACTUALIDAD

El suboficial también fue condenado a tres meses de cárcel por un delito de abuso de autoridad

06 ago 2016 . Actualizado a las 17:39 h.

Con tres meses y un día de prisión han sido condenados un cabo y un sargento de la Brilat que mantuvieron un enfrentamiento durante la conmemoración de la patrona del arma de Artillería, Santa Bárbara, del 2012. Mientras el primero ha sido considerado autor de un delito de consumado de insulto a un superior, mientras que el suboficial lo fue de un delito de abuso de autoridad, en ambos casos en su modalidad de maltrato de obra.

Los hechos que motivaron esta sentencia, confirmada ya por la sala de lo Militar del Tribunal Supremo, tuvieron lugar en la mañana del 4 de diciembre de hace dos años en la base de la brigada pontevedresa. De este modo, mientras se realizaban los preparativos de los actos para conmemorar a Santa Bárbara, el sargento se dirigió a donde estaba destinado el cabo «con la intención de requerirle para que dejase tranquila a su pareja sentimental en ese momento, hoy su esposa», quien en el pasado había mantenido una relación con este último. Al parecer, la soldado le había comentado al suboficial que el que fuera su novio «la insultaba y la interpelaba de modo improcedente».

A la llegada del cabo, ambos se encararon y comenzaron a discutir. El sargento, al tiempo que le recriminaba a su interlocutor «los insultos que le atribuía haber dirigido a su pareja y unos daños sufridos en su vehículo», le decía «que les dejara en paz y que les dejara vivir su vida».

El tono se fue incrementado hasta que, en un momento dado, ambos militares llegaron a las manos. El suboficial, cual si de una película se tratase, se quitó las divisas de su rango y, arrojándolas al suelo, se enzarzaron en una pela: «Juntando sus cabezas una contra la otra, encarados, asiéndose mutuamente, llegando a acometerse con empujones, agarrones, braceos y forcejeos, asimismo, mutuos, en varias ocasiones», refiere la sentencia.

El incidente terminó cuando otros militares intervinieron separando a ambos contendientes. Todo parece indicar que fue, en el transcurso del forcejeo, cuando el cabo lanzó un puñetazo al sargento alcanzándole el rostro y provocándole un traumatismo facial. No tuvo mayores consecuencias que un pequeño corte en el interior de la boca por el que, eso sí, requirió una asistencia en el Hospital Domínguez.

Los magistrados sostienen que, en los días posteriores y antes de que el sargento diera parte de lo ocurrido, el cabo se jactó de que había golpeado a un superior y no pasaba nada. En la resolución se alude a que empleó la expresión «placaplaca», al tiempo que se refería al otro militar con el apodo de Tiburón. En este sentido, aseguraba que «no le iba a pasar nada, pues era vergonzoso para el agredido que un cabo pegase a un suboficial».

Lo cierto es que no paso mucho tiempo hasta que el enfrentamiento fue la comidilla de la base, lo que hizo que el sargento optase por informar de la pelea, circunstancia que se produjo el 28 de diciembre de 2012. En un primer momento, su intención era la de dejar pasar el asunto sin dar cuenta al mando, lo que, quizás, le hubiera evitado la condena.