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Las chicas que hacen botellón son más ansiosas; los chicos, impulsivos

Sara Carreira Piñeiro
sara carreira REDACCIÓN / LA VOZ

ACTUALIDAD

CESAR QUIAN

Un estudio catalán acota los perfiles psicobiológicos de los bebedores intensivos

04 ago 2016 . Actualizado a las 07:43 h.

Las conclusiones del último estudio sobre bebedores intensivos no sorprende pero sí certifica por primera vez lo que se sospechaba: los chicos y chicas que hacen botellón presentan perfiles totalmente diferentes entre sí en función del género, ya que ellas tienen características neurótico-ansiosas y ellos, impulsivas.

Ana Adán, profesora del departamento de Psicología Clínica y Psicobiología de la Universidad de Barcelona (UB), es la autora de este trabajo que ha consistido en una encuesta muy selectiva. El objetivo era saber cómo son los jóvenes que beben de forma compulsiva al menos una vez al mes. Para eso, el equipo de Adán reclutó a 500 voluntarios universitarios, pero seleccionando mucho los participantes: «Ha sido una de las partes más difíciles del trabajo -explica la investigadora- y de los 500 inscritos solo escogimos a 140, 70 que se reconocían bebedores intensivos y otros 70 del grupo de control, jóvenes que solo beben, y poco, de vez en cuando». ¿Qué pasó con los 360 restantes? «Hicimos pruebas psiquiátricas para eliminar cualquier condicionante que pudiese alterar los resultados, es decir, quitamos a quienes presentaban trastorno mental (incluso depresión) o tenían problemas de sueño». Además, se eliminaron a los policonsumidores, y se intentó mantener el equilibrio de sexos: 40 mujeres por 30 hombres por grupo. Curiosamente, aquí también tuvieron problemas: «Nos nutrimos de los estudiantes de nuestro entorno, de Medicina y Psicología, que son mayoritariamente mujeres, pero en los botellones hay sobre todo varones, por lo que equilibrar los grupos resultó difícil».

Cuestionario «muy biológico»

A todos los participantes, los 140, se les entregó el cuestionario de personalidad de Zuckerman-Kuhlman (ZKPQ), que hace una serie de afirmaciones de distinto tipo -«organizo actividades sin planificarlas con antelación», «a veces siento pánico» o «me gusta estar activo tan pronto me levanto por la mañana», que el encuestado tiene que valorar como ciertas o no-, un cuestionario «muy biológico» en palabras de Ana Adán.

La conclusión a la que llegaron fue clarísima: entre las mujeres que se declaraban bebedoras intensivas -cuatro o más bebidas alcohólicas en dos horas- había en general puntuaciones muy elevadas en las características neurótico-ansiosas; entre los varones -que reconocían beber al menos una vez al mes cinco o más consumiciones en dos horas- se disparaban de la media las tasas de impulsividad.

Evidentemente, Ana Adán, que es miembro del Instituto de Neurociencias, puntualiza que «el consumo intensivo de alcohol es un fenómeno multicausal», y por eso al igual que se ve una tendencia biológica también hay razones sociales, familiares, culturales y hasta económicas que justifican que un joven beba de una forma compulsiva, y otro, con su mismo fenotipo, no.

Pero en cualquier caso, dice, «los resultados no dejan lugar a dudas» en cuanto a las diferencias de género. Esto ayudaría a explicar por qué una mujer alcohólica tarda muchísimo más en pedir ayuda -suelen pasar de los 50 años-, porque afronta su adicción en la intimidad, mientras un varón tiene una tendencia más expansiva y entre los 30 y 40 suele estallar la crisis que le lleva a los servicios médicos.