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«Era como una película: disparos, aviones, bombas y un ruido infernal»

Tamara Montero
tamara montero REDACCIÓN / LA VOZ

ACTUALIDAD

Vive junto al puente en el que se instaló el Ejército y hasta las 6 de la mañana, cuando se desalojó, no pudo dormir

17 jul 2016 . Actualizado a las 20:10 h.

«Ahora sí, ya tranquilo después de una noche larga». Jesús Illán lleva once años viviendo en Estambul. El viernes estaba en casa cuando comenzó el golpe de Estado. Y su casa está en el lado asiático del puente en el que se asentó el Ejército, en la zona de Acibadem. «La peor, porque fue donde los militares aguantaron más», explica desde Estambul. No salió de casa, pero vivió muy de cerca todo lo ocurrido. «Sentí tres explosiones que eran como un terremoto en casa». Al estar tan cerca del puente, también era una de las zonas de mayor tensión, «porque cuando el presidente dijo a los ciudadanos que salieran a la calle toda esta zona se fue hacia el puente». Allí estaban los tanques del Ejército esperando. «Además, desde mi casa se puede ver la finca en la que vive el presidente cuando está en Estambul».

¿Pasó miedo? «Yo no diría miedo. Diría impotencia, inseguridad». Solo tuvo miedo durante tres horas, cuando los disparos fueron continuados. «Yo no estuve tranquilo hasta que vi que el puente estaba despejado de militares, y eso fue cerca de las seis de la mañana». Intentó dormir, pero el ruido y los nervios se lo impidieron. «Era como una película: disparos, aviones que sobrevolaban la ciudad con un ruido infernal, bombas... No sé, algo que no puedo explicar». Además, está la barrera idiomática, «el no poder entender al cien por cien y con claridad el idioma y lo que realmente decían las televisiones. De todo me enteré por la prensa española». Porque tiene claro que «una cosa es verlo por la televisión y otra vivirlo». Su familia fue un gran apoyo. «Las redes sociales estaban bloqueadas y el teléfono no funcionaba cien por cien, pero tengo un grupo de WhatsApp con mis padres, hermanos, cuñados y sobrinos y desde ahí me decían cosas y nos podíamos animar».

Jesús ya ha vivido más momentos duros en los once años que lleva en Estambul. «Hubo tensiones hace muchos años, yo creo que al tercer año de estar aquí, pero como lo de esta noche [por el viernes] nunca». Y «es verdad, llevamos unos años un poco movidos. Tres o cuatro atentados en el país, lo de ayer por la noche...».

 «Cando nos enteramos fomos ao súper a mercar auga e comida»

«Sobre todo moito medo. Pero sabía que a cidade na que estou é tranquila». Alba Cambeiro cuenta desde Eskisehir (en el centro de Anatolia, a dos horas de la capital, Ankara) el susto de su vida. Estudiante de Comunicación Audiovisual y natural de O Ézaro, está matriculada en un semestre de verano en Turquía. El viernes, cuando estaba a punto de cenar con unos amigos en casa, se enteraron del golpe de Estado. «Chamaron a un dos meus amigos e xa miramos as redes e vimos todo. Logo intentamos poñer a tele, pero non se vía, porque cortaron a cadea pública. E tamén cortaron Facebook, YouTube... pero como o meu ordenador é de alá, puidemos velo». ¿Su reacción? «Baixamos ao súper a mercar auga e comida e estaba todo a rebordar, había moita xente facendo o mesmo. Non se podía pagar con tarxeta e nos caixeiros tamén había moitísima cola». Era la 1 de la madrugada.

«Aquí non houbo presenza militar. Algúns coches da policía pero nada máis». Lo que sí hubo fueron manifestaciones. «Eran ás tres ou as catro da mañá. Vivimos na rúa principal e primeiro había coches pitando. Despois tamén se meteron persoas a pé na estrada, levaban bandeiras e berraban, os coches pitaban... Había un follón terrible».

Ella lo pasó mal «e a miña familia claro que estaba algo nerviosa, pero tamén coñecen a cidade» y saben que es tranquila y que ya ha vuelto a la normalidad.