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La lluvia también respeta a Isabel II

rita álvarez tudela LONDRES / CORRESPONSAL

ACTUALIDAD

Rita Alvarez Tudela

Más de 10.000 personas asisten a un gigantesco pícnic en la celebración del 90.º cumpleaños de la reina inglesa

13 jun 2016 . Actualizado a las 12:19 h.

La lluvia le dio una tregua a la Reina Isabel II de Inglaterra en la multitudinaria celebración oficial de su 90 cumpleaños, porque el real fue el 21 de abril: un pícnic al que asistieron más de 10.000 personas en el centro de Londres. A la fiesta se sumaron varios miembros de la familia real británica, dando un paseo y saludando a los miembros de las 600 organizaciones benéficas que preside la soberana. «Para todos los presentes y los que llevan a cabo otras fiestas en la calle en otros lugares, me gustaría daros las gracias por el maravilloso apoyo y aliento que continuamente me dais», dijo la reina a los presentes. «Espero que estas celebraciones felices nos recuerden los muchos beneficios que pueden fluir cuando las personas se unen para un propósito común, tanto con familias, con amigos o con vecinos», agregó.

La lluvia dificultó los preparativos durante toda la mañana, pero los invitados, lejos de quedarse en casa, pusieron rumbo a las proximidades del palacio de Buckingham, donde la organización tenía preparados más de 12.500 ponchos. «Venimos desde Nottingham, estamos disfrutando de una gran jornada. Queremos mucho a la reina y le deseamos un feliz cumpleaños», decía una familia mientras buscaba su mesa para comer una cesta con viandas campestres de lo más variado. En ella había productos de todos los rincones del país: salmón escocés, jamón de Wiltshire, pastel de cerdo, ensalada de pollo de varias granjas de Pembrokeshire, espárragos de Wye Valley, patatas de Cornualles, carne asada de Irlanda del Norte y zumo de manzana con frutas cultivadas en Suffolk, entre otros.

«Hemos trabajado en estrecha colaboración con los agricultores y productores para asegurarnos de que presentamos los mejores productos británicos en este almuerzo», explicaron desde el supermercado Marks & Spencer, a cargo de todo el pícnic, con una amplia gama de opciones para vegetarianos, celíacos y para los más pequeños.

Pasadas las dos de la tarde, las princesas Beatriz y Eugenia, en compañía de su padre, el príncipe Andrés, fueron los primeros en salir a saludar a los asistentes. Al otro lado de la calle, los duques de Cambridge, junto al príncipe Enrique, hacían lo propio. «Mi familia ha tenido un montón de razones para celebrar desde que la reina cumplió 90 en abril, su salud fuerte y su energía implacable, su agudo ingenio y famoso sentido del humor, y el hecho de que sigue siendo la cabeza de nuestra familia, nuestra nación y del Commonwealth», dijo el príncipe Guillermo.

Ayer todo era alegría y nadie parecía acordarse de la polémica que rodeó la organización del evento, en manos Peter Phillips, el nieto de la Reina. Cada comensal tuvo que pagar 192 euros para hacerse con una de las sillas, por lo que Peter fue acusado de lucrarse gracias al nombre de su abuela. Para frenar los comentarios, el nieto anunció que el dinero recaudado sería destinado a fines benéficos.