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La isla de Creta, nuevo destino de las mafias que trafican con los refugiados

Leticia Álvarez ATENAS / E. LA VOZ

ACTUALIDAD

Rescatan a 340 supervivientes tras zozobrar un barco egipcio con 700 personas

04 jun 2016 . Actualizado a las 10:51 h.

Son rutas más mortíferas y peligrosas. El cierre de la travesía del mar Egeo, después del acuerdo entre la Unión Europea (UE) y Turquía, está provocando que las mafias recurran a viejos caminos en su intento de seguir haciendo negocio. Aprovechan la falta de vigilancia en el Mediterráneo central para llenar barcos pesqueros atestados de personas. Los últimos tres rescates en menos de siete días en aguas cercanas a Creta han puesto en alerta a las autoridades griegas. La isla helena corre el riesgo de convertirse en la nueva Lampedusa.

En el naufragio de ayer los guardacostas griegos hallaron nueve cadáveres y solo pudieron rescatar, a pesar del buen tiempo, a 340 migrantes de una embarcación que se cree llevaba más de 700 personas. El navío salió de la ciudad egipcio de Alejandría, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), un síntoma más de que se vuelven a utilizar los viejos puertos abandonados desde el 2015.

Aunque de momento no se sabe cual era el destino final del barco hundido a pocas millas de la isla cretense, los migrantes de los otros dos barcos rescatados la última semana en aguas helenas aseguraron que tomaron la ya conocida travesía desde Turquía a Italia. Un trayecto que tiene objetivo evitar las embarcaciones de la OTAN que patrullan en el Egeo oriental.

Buques fantasma

Utilizan buques fantasmas, embarcaciones de gran envergadura o lanchas al mando de marineros con experiencia. El coste es mucho mayor y también el riesgo de morir ahogado. A finales del 2014, el Blue Sky M y el Ezadeen, dos cargueros destartalados con más de 1.300 sirios navegaron a la deriva desde Turquía a Italia. Los refugiados pagaron más de 7.000 euros por billete.

Las rutas del norte de África fueron las más utilizadas hasta el 2014, los embarcados eran en su mayoría ciudadanos de Nigeria, Somalia y Eritrea según datos de Frontex. Pero el mar Egeo oriental, un camino más barato y «seguro» junto con una Libia inestable, fue testigo un año después de un éxodo de refugiados de dimensiones inesperadas hacia las islas griegas, en su mayoría ciudadanos sirios que esperaban su oportunidad en la vecina Turquía. Con el cierre de las fronteras en Europa y el acuerdo con el país otomano para deportar refugiados, el temor de que las mafias volvieran a usar el mortífero Mediterráneo central se está materializando.

De momento se desconoce la nacionalidad de los implicados en el último naufragio, los rescatados hace un par de días en Creta eran en su mayoría de Afganistán, Siria e Irak. Migrantes que optan por llegar a Italia para evitar ser detenidos en centros griegos y correr el riesgo de ser deportados. Las organizaciones internacionales llevan tiempo alertando del peligro de que el flujo migratorio se traslade a las rutas del norte de África y el Mediterráneo central.

A pesar de que las llegadas a Grecia a través de las islas orientales están descendiendo en comparación con el resto de rutas, el acuerdo entre la Unión Europea y Turquía no las ha detenido completamente. Ayer llegaron a Grecia 152 refugiados, la mayor parte de ellos a Quíos.