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Susana Díaz insiste en que Pedro Sánchez tiene que ganar para ser presidente

Enrique Clemente Navarro
Enrique Clemente MADRID / LA VOZ

ACTUALIDAD

Emilio Naranjo | efe

No se pronuncia sobre si se abstendrían en el caso de que el PP fuese primera fuerza y avanza que el debate interno se hará tras el 26J

19 may 2016 . Actualizado a las 10:57 h.

Susana Díaz está decidida a tener el máximo protagonismo de cara a estas elecciones. Mucho más que el 20D. No dudó en escenificar la tregua con Pedro Sánchez, presentándole en su proclamación como candidato a la presidencia del Gobierno. Y este miércoles, en su intervención en un desayuno informativo en Madrid que despertó una enorme expectación, habló más como una líder nacional que en su papel de presidenta de Andalucía. El lunes ambos compartirán mitin en Granada.

Pero el alto fuego tiene un plazos fijo, el 26J. A partir de ahí, si Sánchez se estrella en las urnas, estaría dispuesta, esta vez sí, a dar el salto a Madrid para sustituirlo como secretario general. De momento, no quiere hablar de ese escenario. Pero le ha advertido de que solo le vale ganar, algo que es prácticamente imposible, ya que el PSOE sacó 1,6 millones de votos y 33 escaños menos que el PP el 20D y ninguna encuesta señala, ni de lejos, que pueda haber un vuelco.

Salir a ganar el 26J

«Yo quiero cuanto antes, después del 26 de junio, poder asistir a la investidura de mi compañero Pedro Sánchez como presidente? porque haya ganado las elecciones», aseguró la poderosa baronesa. De esta forma, implícitamente, le advertía de que si no gana las elecciones se olvide de intentar llegar a la Moncloa con posibles pactos con la sopa de letras dirigida por Pablo Iglesias, con el visto bueno de los independentistas catalanes. Díaz considera que solo siendo la primera fuerza política se puede aspirar a gobernar. No quiso, sin embargo, criticar que Sánchez lo intentara con solo 90 escaños, sino que lo justificó, de forma contradictoria con esa premisa, diciendo que después de que Mariano Rajoy renunciara a formar Gobierno tenía que intentarlo.

«El día que el PSOE no salga a ganar no será el PSOE, será otra cosa», aseguró ante unas elecciones en las que, según los sondeos, podría convertirse en la tercera fuerza política, superado por Unidos Podemos. Eso sí, se mostró dispuesta a implicarse totalmente en la campaña y a participar en cuantos actos conjuntos quiera el secretario general. «No soy candidata en estas elecciones, pero me voy a dejar la piel para que Pedro Sánchez sea presidente», aseguró. La presidenta andaluza tiene que volver a ganar en su comunidad para asaltar con garantías la secretaría general y, lógicamente, no quiere tomar las riendas de un partido arrasado en las urnas. «No voy a perder un solo minuto de aquí al 26 de junio en lo interno», aseguró, aunque anunció que el partido hará una «reflexión interna» después de las elecciones.

De momento, recordó a Sánchez que el principal apoyo que tiene para ser presidente es el PSOE andaluz, y para demostrarlo no hay «nada más que ver los votos» que aporta. «Me atrevería a decir que el próximo 26 de junio por la noche lo comprobarán, donde más respaldo, apoyo, encontrará el candidato socialista será en Andalucía», remachó. No quiso hacer sangre sobre la ausencia de representantes de su federación en el «Gobierno en la sombra» de Sánchez. Se limitó a responder que cada uno hace su equipo, pero insistió en que «el principal apoyo que tiene Pedro Sánchez es Andalucía».

Señaló que sería «dramático» que pueda haber unas terceras elecciones, pero no «impensable» si la actitud de los partidos políticos no cambia. Pero no quiso pronunciarse sobre la posibilidad de que, si se repiten los resultados del 20D, los socialistas deberían abstenerse para desbloquear la situación, facilitando que gobierne el PP.

Sánchez, no a la gran coalición

Mientras Díaz se explayaba en Madrid, Sánchez reiteraba en Berlín su rechazo a una gran coalición con el PP, insistiendo en que «España no es Alemania y Rajoy no es Merkel». Así lo manifestó tras reunirse con el vicecanciller y ministro de Economía alemán, Sigmar Gabriel, líder del Partido Socialdemócrata (SPD) y socio minoritario en la gran coalición que lidera la conservadora Angela Merkel. Para marcar esas diferencias entre ambos dirigentes, se mostró convencido de que Merkel no habría tenido un tesorero en su partido como Luis Bárcenas, «con 30 millones de euros en cuentas corrientes en Suiza», y que, de haberlo tenido, habría dimitido.