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Los secuestradores de los periodistas llegaron a amenazar con venderlos al Estado Islámico

melchor saiz-pardo MADRID / COLPISA

ACTUALIDAD

El CNI comenzó las gestiones para su liberación solo tres semanas después del secuestro y con la ayuda de Qatar

13 may 2016 . Actualizado a las 13:38 h.

Fue una continua espada de Damocles durante los diez meses de cautiverio. Los captores de los tres periodistas españoles secuestrados en Siria amenazaron en «repetidas ocasiones» con venderlos a los terroristas del Estado Islámico cada vez que se atascaban los contactos, que desde un primer momento llevaron un exclusivo grupo de negociadores del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), ayudados por los agregados policiales en la zona. Según han revelado fuentes cercanas a la operación que el sábado desembocó en la liberación de Antonio Pampliega, José Manuel López y Ángel Sastre, los servicios de inteligencia españoles tomaron muy en serio la amenaza del Frente Al Nusra (la filial de Al Qaida en Siria) de vender a los rehenes, a pesar de saber que la mayoría de las facciones del Frente de la Conquista, la galaxia de grupúsculos rebeldes a las tropas de Damasco y al que pertenece Al Nusra, mantienen una enconada enemistad con los terroristas del Estado Islámico (EI).

Aun así, los captores solo veían a los periodistas como una «mercancía» dispuesta a venderla al mejor postor. El CNI, explican responsables del operativo, solo tardó tres semanas en saber exactamente qué facción de Al Nusra tenía en su poder a los españoles y que estos seguían retenidos en la provincia de Alepo. Fue clave el testimonio del sirio Usama Ajjan, el traductor, guía y conseguidor local que contrataron los tres periodistas para internarse en Siria. Ajjan fue capturado junto a los españoles y liberado en secreto solo veinte días después.

Los servicios de inteligencia españoles confirmaron con el relato del guía que los reporteros habían entrado en Siria bajo la protección de un batallón del Frente de la Conquista, pero que cayeron poco después en manos de un grupo de Al Nusra. A partir de ahí los esfuerzos del CNI y los expertos diplomáticos en la zona se concentraron en garantizar que los españoles no solo no fueran vendidos, sino que no terminaran capturados o muertos por terroristas del EI durante alguna refriega y que no fueran víctimas de algún bombardeo de las fuerzas de Bashar al-Asad o de la aviación rusa en Alepo.

Fue entonces cuando los expertos de los servicios de inteligencia contaron con la colaboración de sus homólogos cataríes, que lograron que un jefe yihadista de Alepo ofreciera «garantías en las negociaciones» y que se ocupara de la seguridad de los españoles, que finalmente fueron liberados el pasado sábado en un paso abrupto en la provincia turca de Hatay.