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Los periodistas españoles liberados dicen que los secuestradores les trataron «bien»

Europa Press

ACTUALIDAD

Los captores les permitieron incluso ver el fútbol por televisión e intercambiar cartas con sus allegados. El CNI los tuvo localizados durante todo el tiempo que duró el cautiverio

13 may 2016 . Actualizado a las 12:29 h.

Los tres periodistas españoles liberados en Siria han afirmado que sus secuestradores les han tratado «bien», según han indicado a sus familiares y amigos a su llegada este domingo a Madrid. En concreto uno de ellos, el fotoperiodista José Manuel López, se encuentra bien, aunque «muy delgado» tras perder unos 15 kilos, pero «animado» y «contento» por el reencuentro con sus familiares y amigos y con ganas de «recuperar el tiempo perdido».

Además, según ha trascendido, el CNI les tuvo localizados durante todo el tiempo que duró el cautiverio, a pesar de que sus captores los han ido moviendo de un sitio a otro. En otra ocasión, cuando su liberación parecía cercana allá por principios de año, estuvieron un tiempo en una zona cercana a la frontera con Turquía que controla el Frente Al Nusra. Pero su puesta en libertad aún iba a tardar. No obstante, la mayor parte del tiempo estuvieron en las cercanías de Alepo.

Cuando los servicios secretos no podían comprobar directamente el estado de los españoles, exigían a los captores lo que se denomina 'pruebas de vida', es decir, garantías de que los rehenes estaban vivos. Estas 'pruebas de vida' han consistido en preguntas formuladas por amigos o familiares de los periodistas cuya respuesta solo podían contestar correctamente los rehenes, han informado fuentes que han seguido de cerca su caso.

Otras veces, la prueba de vida ha sido un vídeo en el que los rehenes decían su nombre y la fecha del día en que se habían grabado las imágenes. Por lo general, presentaban un aspecto limpio y saludable, si acaso alguno de ellos más delgado. Durante el secuestro, los tres reporteros han recibido un trato razonable por sus captores, que incluso les han permitido ver el fútbol por televisión e intercambiar cartas con sus allegados.

Los tres españoles compartieron parte de su cautiverio con una mujer alemana embarazada y con otro periodista japonés, Jumpei Yasuda, capturado en torno a las mismas fechas que los españoles, y que en marzo pasado aparecía en un vídeo reclamando ayuda a su Gobierno.