Dolorido y decaído de ánimo, el cura herido en el asalto en el que murió su asistenta, cuenta que los atracadores querían taparles «a boca, o nariz, para asfixiarnos»
Los asaltantes, dos hombres a cara descubierta y un encapuchado, pegaron, ataron y amordazaron al párroco y a la mujer, que logró soltarse y gritar. Para callarla, le apretaron más la mordaza, pudiendo provocarle la asfixia