Creció con el trajín de la distribuidora de pescado que sus padres crearon en Foz, pero ella soñaba con aprender idiomas y conocer culturas. Logró hacerlo realidad y se puso a trabajar como intérprete y traductora en Ferrol. Estaba a punto de hacer las maletas cuando a su padre se le hizo la luz: conquistar de su mano el mercado internacional. Y Conchi lo logró. Hoy venden en cuarenta países.
Alba Mariño, una madre compostelana, decidió abrir una petición en Change.org en la que solicita apoyos para que sean inhabilitados los magistrados de la Audiencia de Navarra que firmaron el fallo